miércoles, 22 de abril de 2009

¿CUANDO APRENDERE LO SUFICIENTE DE LAS RELACIONES...

¿Cuándo aprenderé lo suficiente sobre las relaciones como para que las mías vayan sobre ruedas? ¿Hay alguna manera de ser feliz en las relaciones? ¿Acaso deben suponer constantemente una prueba?

No tienes nada que aprender sobre las relaciones. Únicamente has de manifestar lo que ya sabes.
Hay una manera de ser feliz en las relaciones y: consiste en utilizarlas para el fin que les es propio, y no para el que tu les has designado.
Las relaciones son una prueba constante; constantemente invitan a crear, expresar y experimentar las más elevadas facetas de ti mismo, las mayores visiones de ti mismo, las más magníficas versiones de ti mismo. En ninguna otra parte puedes realizar esto de un modo más inmediato, efectivo e inmaculado que en las relaciones. En realidad, si no fuera por las relaciones no podrías realizarlo en absoluto.

Sólo a través de tus relaciones con otras personas, lugares y acontecimientos puedes existir (como una cantidad cognoscible, como algo identificable) en el universo. Recuérdalo: en ausencia de algo distinto, tú no eres. Eres únicamente lo que eres en relación a otra cosa que no es. Así es en el mundo de lo relativo, a diferencia del mundo de lo absoluto, en el que Yo habito.
Cuando entiendes esto con claridad, cuando lo comprendes en profundidad, entonces bendices intuitivamente todas y cada una de tus experiencias, todo encuentro humano, y especialmente las relaciones personales humanas, pues las ves como algo constructivo en su más alto sentido. Ves que pueden utilizarse, que deben utilizarse, que se utilizan (lo quieras o no), para construir Quien Realmente Eres.

Esta construcción puede ser una magnífica creación de tu propio designio consciente, o una estricta configuración de los acontecimientos. Puedes elegir ser una persona que sea producto simplemente de lo que haya acontecido, o de lo que hayas elegido ser y hacer en función de lo que haya acontecido. Es en esta última forma en la que la creación del Yo se hace consciente. Es en la segunda experiencia en la que el Yo se realiza.
Bendice, por tanto, toda relación, y considera cada una de ellas como especial y constitutiva de

Quien Realmente Eres y ahora eliges ser.
Ahora bien, tu pregunta alude a las relaciones humanas individuales de tipo romántico, cosa que entiendo. De modo que permíteme referirme, específicamente y por extenso, a las relaciones amorosas humanas, ¡ese asunto que sigue dándote tantas preocupaciones!
Cuando las relaciones amorosas humanas fracasan (en realidad, las relaciones nunca fracasan, excepto en el sentido estrictamente humano de que no producen el resultado que quieres), es porque se habían iniciado por una razón equivocada.(Por supuesto, «equivocado» es un término relativo, que significa algo opuesto a lo que es «correcto», sea lo que sea. Resultaría más exacto, en vuestro lenguaje, decir «las relaciones fracasan -cambian- más a menudo cuando se han iniciado por razones no totalmente beneficiosas o que conduzcan a su supervivencia».)

La mayoría de la gente inicia las relaciones con las miras puestas en lo que puede sacar de ellas, en lugar de lo que puede aportar a ellas.
El objetivo de una relación es decidir qué parte de ti mismo quisieras ver «descubierta»; no que parte de la otra persona puedes capturar y conservar.
Sólo puede haber un objetivo para las relaciones, y para toda la vida: ser y decidir Quien Realmente Sois.

Resulta muy romántico decir que tú no eras «nada» hasta que llegó esa otra persona tan especial; pero no es cierto. Y, lo que es peor, supone una increíble presión sobre esa persona, forzándole a ser toda una serie de cosas que no es.
Al no querer «desengañarte», trata con gran esfuerzo de ser y hacer esas cosas, hasta que ya no puede más. Ya no puede completar el retrato que te has forjado de él o ella. Ya no puede desempeñar el papel que se le ha asignado. Surge el resentimiento. Y después la cólera.
Finalmente, para salvarse a sí misma (y la relación), esa otra persona especial empieza a recuperar su auténtico yo, actuando más de acuerdo con Quien Realmente Es. Y en ese momento es cuando dices que «realmente, ha cambiado».

Resulta muy romántico decir que, ahora que esa otra persona especial ha entrado en tu vida, te sientes completo. Pero el objetivo de la relación no es tener a otra persona que te complete, sino tener a otra persona con la que compartir tu completitud.
He aquí la paradoja de todas las relaciones humanas: no necesitáis a una determinada persona para experimentar plenamente Quiénes Sois, y... sin un otro, no sois nada.
Aquí radica a la vez el misterio y el prodigio, la frustración y la alegría de la experiencia humana. Requiere un conocimiento profundo y una total voluntad vivir en esta paradoja de un modo que tenga sentido. Y observo que muy pocas personas lo hacen.
La mayoría de vosotros intentáis vuestras relaciones en los primeros años de madurez, con esperanza, plenos de energía sexual, el corazón abierto de par en par y el alma alegre e ilusionada.

En algún momento entre los cuarenta y los sesenta años (y para la mayoría, más pronto que tarde), renunciáis a vuestro más magnífico sueño, abandonáis vuestra más alta esperanza, y os conformáis con vuestras menores expectativas; o con nada en absoluto.El problema es sumamente básico, sumamente sencillo; y, sin embargo, trágicamente mal interpretado: vuestro más magnífico sueño, vuestra más alta idea y vuestra más acariciada esperanza se había referido a vuestro amado otro, en lugar de a vuestro amado Yo. La prueba de vuestras relaciones se había referido al hecho de hasta qué punto el otro se ajustaba a vuestras ideas CONTINUA, TOMADO DE LA PAG 47 CONVERSACIONES CON DIOS

martes, 21 de abril de 2009

AMOR

Sólo te falta este capítulo para terminar de conocer el Primer Principio de la Creación: El Principio de Mentalismo cuyo lema es “TODO ES MENTE”.

Jesucristo dijo “SOIS DIOSES” (Evangelio de San Juan, cap. 10-34). Así como la Creación, toda ella, fue un pensamiento manifestado, así el hombre, que es un dios en potencia, crea con el pensamiento todo lo que él ve manifestado a igualdad y semejanza de su Creador. Esto ya lo aprendiste. También has aprendido la mecánica de esta creación mental; el carácter, (positivo o negativo) de lo creado; la fuerza (fe o temor), que determina el carácter; la manera de cambiar el aspecto exterior de lo que hayas creado negando y afirmando); el poder de la palabra; que es el pensamiento hablado y que por lo tanto confirma las órdenes que has dado con tus pensamientos; y finalmente la fómula infalible para crear, manifestar y obtener lo mejor, lo más alto, lo perfecto: “Conociendo la Verdad”, en acatamiento a la ordenanza del Maestro Jesús. Sabes que esta Verdad es que fuimos creados perfectos por un Creador perfecto, con la esencia perfecta de Él mismo, con libre albedrío para crear de manera positiva o negativa; por lo tanto el “mal” no es una creación de Dios. No tiene ningún poder frente a la Verdad. Que desaparece al sustituir el pensamiento, y la palabra positiva. Jesús dijo: “no resistáis al mal” (San Mateo, 5-39) o sea, que domináramos el mal con el bien. La Verdad única es el Bien.

DE AHORA EN ADELANTE NO PODRÁS JAMÁS VOLVER A CULPAR A NADIE DE LO QUE TE OCURRA. TENDRÁS QUE MIRARTE FRENTE A FRENTE Y PREGUNTARTE “¿CÓMO FUE MI CLIMA MENTAL EN ESTA CIRCUNSTANCIA? ¿FUE POSITIVO O NEGATIVO? ¿HE SENTIDO FE O TEMOR? ¿QUÉ ESPECIE DE DECRETOS HE LANZADO CON MIS PALABRAS?” “POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÉIS”. TENDRÁS QUE SINCERARTE Y CONTESTAR LA VERDAD. ¿TE COMPLACE LO QUE ESTÁS VIENDO ¿O DESAGRADA? TÚ DIRÁS.

Ahora, en metafísica cristiana decimos que Dios tiene siete aspectos: Amor, Verdad, Vida, Inteligencia, Alma, Espíritu y Principio. Como ves, todos estos aspectos son estados invisibles. Mentales, pues. No los podemos ver ni tocar. Sentimos y apreciamos sus efectos. Existen, actúan, son reales, son cosas y ninguno se puede negar.

Amor se le llama al carácter de Dios, el primer aspecto de Dios, la fuerza más potente de todas las fuerzas y la más sensible. Pocas personas saben lo que es realmente el amor. La mayoría cree que es aquello que se siente hacia los padres, los hijos, los esposos, los enamorados, etc. Afecto, cariño, atracción, antipatía y odio son todos diferentes grados de una misma cosa: sensación. El amor es muy complejo y no se puede definir con una sola palabra, pero ya que en nuestro planeta se entiende por amor la sensación, y aunque ésta no es sino, como quien dice, el bordecito exterior del amor, tratemos de acercar la sensación lo más que se pueda al amor, para comenzar a comprenderlo. El punto central en la escala que va desde el odio hasta el sentimiento que aquí llamamos “amor”, es la tolerancia y la buena voluntad.

Parece una contradicción, pero cuando se “ama” mucho, mucho o demasiado, faltan tolerancia y buena voluntad. Cuando se odia, faltan la tolerancia y la buena voluntad. O sea, que tanto el excesivo amor como el excesivo desamor son la negación de la tolerancia y la buena voluntad. Jesús dijo “Paz a los hombres de buena voluntad”. Lo cual implica que lo que pase de allí no trae paz. La paz está en el centro, el perfecto equilibrio, ni de más ni de menos, en todo. Todos los excesos, aún el exceso de Bien (exceso de dinero, de amor, de caridad, de oración, de sacrificio, etc.) desequilibran el peso de la balanza; llevan más hacia uno de los lados, y quitan la paz. Cuando Génesis dice: “de todos los frutos del paraíso podéis comer, salvo del fruto del árbol de la ciencia del Bien y del Mal” se refiere a eso precisamente. El tronco de árbol simboliza el centro, el equilibrio. Las ramas parten de ese centro, desprendiéndose hacia todos lados produciendo “frutos”. Algunos se manifiestan buenos, otros malos. Simbolizan los extremos. Verás pues que “el fruto prohibido” que tanta tribulación ha causado en el mundo no es otra cosa que los extremos. El exceso en todos los aspectos, pues dios, que todo lo creó, declaró toda su obra “buena” (léelo en Génesis) y sólo menciona la palabra “Mal” con respecto al exceso.

Un paréntesis para recomendarte que leas y medites el capítulo de Eclesiastés que comienza: “todo tiene su tiempo...” (La Biblia). [Transcripto a continuación]:
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?
Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él.
Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.
Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida; y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.
He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres.
Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó”.

Volvamos al Amor. Aquellas madres que dicen amar tanto a sus hijos que no les permiten separerse del nido, ni casarse, ni actuar independientemente de ellas cuando ya son hombres y mujeres mayores de edad, no aman. Son egoístas y lo que sienten es deseo de posesión. Aquellas novias y esposas que sufren torturas de celos, igualmente. Esos tipos de “amor” no son otra cosa que exceso de sentimiento. Sobrepasan la medida y por lo tanto se van muy lejos de la tolerancia y la buena voluntad.
Por lo general, el exceso de sentimiento prueba que hay falta de desarrollo de la inteligencia. Esto sin duda causará indignación en aquellas personas que se llenan la boca diciéndose “muy sentimentales”. A nadie le agrada que otro le descubra su falta de inteligencia, pero pueden comprobarlo. El exceso de emotividad, como todo exceso, es “malo”. Es prueba de que falta lo que le haga contrapeso. El exceso de calor, por ejemplo, se equilibra con igual cantidad de frío para llevarlo a ser soportable o desagradable. La inteligencia es fría. La emoción es cálida. Una gran capacidad emotiva es una cualidad magnífica y muy deseable, siempre que esté equilibrada con igual capacidad intelectual. Esto es lo que produce los grandes artistas. Pero el artista tiene su arte en que volcar toda su potencia emotiva. En cambio la persona exageradamente emotiva y con poco desarrollo intelectual vuelca toda su pasión en los seres humanos que la rodean, pretende atarlos y que cumplan su antojo.
El remedio para la excesiva emotividad es pensar y reflexionar mucho, sobre todo ponerse a meditar. Durante un rato y diariamente, en la inteligencia. Comenzando por preguntarse ¿qué cosa es la inteligencia? Continuando por pensar en que todo contiene inteligencia en el universo, las plantas, los animales, etc. y terminando por afirmar “Yo soy inteligente, con la inteligencia de Dios mismo, ya que soy creado de la esencia misma del Creador; por la inteligencia, con la inteligencia y de la inteligencia de Dios”. A los pocos días de repetir este tratamiento se notará ya un cambio en la elasticidad y la penetración mental; y con sólo una semana del ejercicio se aprecia la transformación en la forma de amar a los demás, una serenidad y una generosidad peculiar que uno nunca se hubiera creído capaz de expresar. Al mismo tiempo se nota un cambio total en los demás hacia uno mismo. Esto se debe a que somos “individuos” o sea, indivisibles; y lo que afecta a uno afecta a todos. EL ESCALÓN QUE SUBAS TÚ AYUDA A TODA LA RAZA.
Ahora pasaremos a tratar sobre el enemigo Número Uno de toda la humanidad: El resentimiento y el rencor, por no decir el odio. Casi no hay seres humanos que estén exentos de resentimientos, sin saber que esto amarga la vida entera, influencia en mal toda manifestación y es causa de todas las decepciones que sufrimos, aún cuando se aprende a “negar y afirmar”, a “conocer la Verdad”, a vigilar y corregir los pensamientos y las palabras. Un solo resentimiento, un rencor grabado en el subconsciente y en el alma actúan como una fuentecita de hiel emanando su gota de amargura, tiñéndolo todo y contrariando sorpresivamente nuestros mayores anhelos. Nada, ni la demostración más perfecta, puede perdurar mientras exista aquel foco infeccioso malogrando nuestro propio ser! La Biblia, las iglesias, las religiones se cansan de abogar por el perdón y el amor hacia los enemigos; y todo es en vano mientras no enseñen la forma práctica de imponernos el perdón hacia los que nos hieren. MUCHO SE ESCUCHA DECIR “YO PERDONO PERO NO PUEDO OLVIDAR”. MENTIRA. MIENTRAS UNO RECUERDE UN DAÑO, NO LO HA PERDONADO.
Vamos a dar la fórmula infalible para perdonar y olvidar al mismo tiempo, para nuestra propia conveniencia ya que esto nos establece en el punto central del equilibrio, el de la tolerancia y la buena voluntad y siendo este esfuerzo AMOR. San Juan, el Apóstol del amor dice: “El amor es el cumplimiento de la ley”. Cumplir con la ley del amor es cumplir con todas las leyes. Es estar con Dios, en Dios, es ser dichosos, satisfechos y completos en todas nuestras manifestaciones. Mi maestro decía: El hombre que ama bien es el hombre más poderoso del mundo. Y aquí la receta para bien amar:
CADA VEZ QUE SIENTAS ALGO DESAGRADABLE HACIA OTRO; O BIEN QUE TE ENCUENTRES RESINTIENDO ALGO QUE TE HAYAN HECHO; O QUE TE RECONOZCAS UN FRANCO RENCOR O UN DESEO DE VENGANZA, PONTE DELIBERADAMENTE A RECORDAR (NO ES TRATAR DE OLVIDAR LO DE AHORA), ES A RECORDAR TODO LO BUENO QUE CONOCES DE AQUELLA PERSONA. TRATA DE REVIVIR LOS RATOS AGRADABLES QUE GOZASTE EN SU COMPAÑÍA, EN TIEMPOS PASADOS, ANTERIORMENTE AL MOMENTO EN QUE TE HIRIÓ. Insiste en rememorar lo bueno, sus buenas cualidades, la forma en que pensabas de él. Si logras reírte de algún chiste que él dijo o de algo cómico que gozaron juntos, el milagro se ha hecho. Si no basta con un solo tratamiento, repítelo tantas veces como sea necesario para borrar el rencor o resentimiento. Te conviene hacerlo, “hasta setenta veces siete”.
Esto es el cumplimiento de la ley dada por Jesús: “NO RESISTÁIS AL MAL”. Esto es volver la otra mejilla. Es amar a los enemigos, bendecir a los que nos maldicen, hacer bien a los que nos aborrecen y orar por los que nos ultrajan y persiguen, todo sin exponernos a que nos pisoteen. Si lo haces con sinceridad te vas a dar cuenta de algo muy extraño, y es que te sentirás liberado, primeramente, y luego, que una montaña de pequeños inconvenientes que te ocurrían y que no sabías a qué atribuir desaparecen como por encanto, y tu vida marcha sobre rieles. Además de que te verás amado por todo el mundo, aún por aquellas personas que antes no te quisieron bien.

lunes, 20 de abril de 2009

EL PADRE UNIVERSAL

EL Padre Universal es el Dios de toda la creación, la Primera Fuente y Centro de todas las cosas y todos los seres. Pensad primero en Dios como creador, luego, como controlador, y finalmente, como sustentador infinito. La verdad sobre el Padre Universal había comenzado a alborear sobre la humanidad cuando el profeta dijo: «Tú solo eres Dios; no hay nadie sino tú. Tú hiciste el cielo y el cielo de los cielos, con todo su ejército; tú los preservas y los controlas. Por los Hijos de Dios fueron hechos los universos. El Creador se cubre de luz como de vestidura y extiende los cielos como una cortina». Sólo el concepto del Padre Universal —un solo Dios en lugar de muchos dioses— permitió al hombre mortal comprender al Padre como creador divino y controlador infinito.

Las miríadas de sistemas planetarios se formaron para que finalmente las habitaran muchos tipos diferentes de criaturas inteligentes, seres que pudieran conocer a Dios, recibir el afecto divino, y amarle a su vez. El universo de universos es la obra de Dios y la morada de sus diversas criaturas. «Dios creó los cielos y formó la tierra; estableció el universo y no creó este mundo en vano; para que fuera habitado lo creó».

Todos los mundos esclarecidos reconocen y adoran al Padre Universal, el hacedor eterno y sustentador infinito de toda la creación. Las criaturas volitivas de universo tras universo han emprendido el largo, muy largo, viaje al Paraíso, que es el desafío fascinador de la aventura eterna de llegar a Dios el Padre. La meta trascendente de los hijos del tiempo es encontrar al Dios eterno, comprender la naturaleza divina, reconocer al Padre Universal. Las criaturas que conocen a Dios tienen una sola ambición suprema, un solo ardiente deseo, y ése es llegar —como son en sus esferas— a ser semejantes a como es él en su perfección paradisiaca de personalidad y en su esfera universal de supremacía recta. Del Padre Universal que habita la eternidad ha emanado el mandato supremo: «Sed vosotros perfectos, así como yo soy perfecto». En amor y misericordia, los mensajeros del Paraíso han llevado esta exhortación divina a través de las edades y a través de los universos, aún hasta llegar a las criaturas tan bajas de origen animal como lo son las razas humanas de Urantia.

Este magnífico mandato universal de esforzarse por alcanzar la perfección de la divinidad es el deber principal, y debería ser la más alta ambición, de toda la creación de criaturas forcejeantes del Dios de perfección. Esta posibilidad de alcanzar la perfección divina es el destino final y certero de todo progreso espiritual eterno del hombre.

Los mortales de Urantia dificilmente pueden esperar ser perfectos en el sentido infinito, pero es enteramente posible para los seres humanos, que comienzan como lo hacen en este planeta, alcanzar la meta excelsa y divina que el Dios infinito ha puesto para el hombre mortal; y cuando alcancen este destino estarán, en todo lo que corresponde a la autorrealización y alcance de la mente, tan pletóricos en su esfera de perfección divina como Dios mismo lo está en su esfera de infinidad y eternidad. Puede que tal perfección no sea universal en el sentido material, ni ilimitada en comprensión intelectual, ni final en experiencia espiritual, pero es final y completa en todos los aspectos finitos de divinidad de voluntad, perfección de motivación de personalidad, y conciencia de Dios.

Éste es el verdadero significado de ese mandato divino: «Sed perfectos, así como yo soy perfecto», que insta constantemente al hombre mortal hacia adelante y le atrae hacia adentro en esa larga y fascinadora lucha por alcanzar niveles cada vez más elevados de valores espirituales y auténticos significados de universo. Esta sublime búsqueda del Dios de los universos es la aventura suprema de los habitantes de todos los mundos del tiempo y el espacio.

domingo, 19 de abril de 2009

EL SENTIMIENTO ES EL LENGUAJE DEL ALMA

Si quieres saber hasta qué punto algo es cierto para ti; presta atención a lo que sientes al respecto.
A veces los sentimientos son difíciles de descubrir, y con frecuencia aún más difíciles de reconocer. Sin embargo, en tus más profundos sentimientos se oculta tu más alta verdad.
El truco está en llegar a dichos sentimientos. Te mostraré cómo. De nuevo. Si tú quieres.
Le dije a Dios que sí quería, pero que en ese momento deseaba aún más una respuesta completa y detallada a mi primera pregunta. He aquí lo que Dios me dijo:
También me comunico con el pensamiento. El pensamiento y los sentimientos no son lo mismo, aunque pueden darse al mismo tiempo. Al comunicarme con el pensamiento, a menudo utilizo imágenes. Por ello, los pensamientos resultan más efectivos como herramientas de comunicación que las simples palabras.
Además de los sentimientos y pensamientos, utilizo también el vehículo de la experiencia que es un magnífico medio de comunicación.
Y finalmente, cuando fallan los sentimientos, los pensamientos y la experiencia, utilizo las palabras En realidad, las palabras resultan el medio de comunicación menos eficaz. Están más sujetas a interpretaciones equivocadas, y muy a menudo a malentendidos.
¿Y eso por qué? Pues debido a lo que son las palabras. Éstas son simplemente expresiones: ruidos que expresan sentimientos, pensamientos y experiencia. Son símbolos. Signos. Insignias. No son la Verdad. No son el objeto real.
Las palabras le pueden ayudar a uno a entender algo. La experiencia le permite conocerlo. Sin embargo, hay algunas cosas que uno no puede experimentar. Por eso os he dado otras herramientas de conocimiento: son los llamados sentimientos; y también los pensamientos.
La suprema ironía del asunto es que vosotros hayáis dado tanta importancia a la Palabra de Dios, y tan poca a la experiencia.
En efecto, dais tan poco valor a la experiencia que, cuando vuestra experiencia de Dios difiere de lo que habéis oído sobre Dios, automáticamente desecháis la experiencia y os quedáis con las palabras, cuando debería ser precisamente lo contrario.
Vuestra experiencia y vuestros sentimientos sobre algo representan lo que efectiva e intuitivamente sabéis acerca de ello. Las palabras únicamente pueden aspirar a simbolizar lo que sabéis, y a menudo pueden confundir lo que sabéis.
Así pues, esas son las herramientas con las que Yo me comunico, aunque no sistemáticamente, pues ni todos los sentimientos, ni todos los pensamientos, ni toda la experiencia, ni todas las palabras proceden de Mí.
Muchas palabras han sido pronunciadas por otros en Mi nombre. Muchos pensamientos y muchos sentimientos han sido promovidos por causas que no son resultado directo de Mi creación. Y muchas experiencias se derivan también de dichas causas.
La cuestión consiste en discernir. La dificultad estriba en saber la diferencia entre los mensajes de Dios y los que proceden de otras fuentes. Esta distinción resulta sencilla con la aplicación de una regla básica:
Vuestro Pensamiento más Elevado, vuestra Palabra más Clara, vuestro Sentimiento más Grandioso, son siempre Míos. Todo lo demás procede de otra fuente.
Con ello se facilita la labor de diferenciación, ya que no debería resultar difícil, ni siquiera para el principiante, identificar lo más Elevado, lo más Claro y lo más Grandioso.
No obstante, te daré algunas directrices:
El Pensamiento más Elevado es siempre aquel que encierra alegría.
Las Palabras más Claras son aquellas que encierran verdad. El Sentimiento más Grandioso es el llamado amor.
Alegría, verdad, amor.
Los tres son intercambiables, y cada uno lleva siempre a los otros. No importa en qué orden se encuentren.
Una vez determinado, utilizando estas directrices, qué mensajes son Míos y cuáles proceden de otra fuente, lo único que falta es saber si Mis mensajes serán tenidos en cuenta.
La mayoría de Mis mensajes no lo son. Algunos, porque parecen demasiado buenos para ser verdad. Otros, porque parece demasiado difícil seguirlos. Muchos, debido simplemente a que se entienden mal. La mayoría, porque no se reciben.
Mi mensajero más potente es la experiencia, e incluso a ésta la ignoráis; especialmente a ésta la ignoráis.
Vuestro mundo no se hallaría en el estado en que se encuentra si simplemente hubierais escuchado a vuestra experiencia. El resultado de que no escuchéis a vuestra experiencia es que seguís reviviéndola, una y otra vez, puesto que mi propósito no puede verse frustrado, ni mi voluntad ignorada. Tenéis que recibir el mensaje, Antes o después.
Sin embargo, no os forzaré. Nunca os coaccionaré; ya que os he dado el libre albedrío -la facultad de hacer lo que queráis-, y nunca jamás os lo quitaré.
Así pues, seguiré enviándoos los mismos mensajes una y otra vez, a lo largo de milenios y a cualquier rincón del universo en el que habitéis. Seguiré enviando infinitamente Mis mensajes, hasta que los hayáis recibido y los hayáis escuchado con atención, haciéndolos vuestros.
Mis mensajes pueden venir bajo un centenar de formas, en miles de momentos, durante un millón de años. No podéis pasarlos por alto si realmente escucháis. No podéis ignorarlos una vez los hayáis oído verdaderamente. De este modo nuestra comunicación empezará en serio, ya que en el pasado únicamente Me habéis hablado, Me habéis rezado, habéis intercedido ante Mi, Me habéis suplicado. Pero ahora puedo responderos siquiera sea como lo estoy haciendo en este momento.
¿Cómo puedo saber que esta comunicación procede de Dios? ¿Cómo sé que no se trata de mi propia imaginación?
¿Qué diferencia habría? ¿No ves que puedo utilizar tu imaginación con la misma facilidad que cualquier otro medio? Te traeré los pensamientos, palabras o sentimientos exactamente apropiados; y en un determinado momento, precisamente cuando me venga bien para mi propósito, utilizaré alguna sentencia, o varias.
Sabrás que esas palabras proceden de Mí porque tú, espontáneamente, no has hablado nunca con tanta claridad. Si hubieras hablado ya con claridad de tales asuntos, no te preguntarías acerca de ellos.
¿Con quién se comunica Dios? ¿Se trata de personas especiales? ¿En momentos especiales?
Todo el mundo es especial, y todos los momentos son buenos. No hay ninguna persona que sea más especial que otra, ni ningún momento que sea más especial que otro. Mucha gente decide creer que Dios se comunica de maneras especiales y únicamente con personas especiales. Esto libera a las masas de la responsabilidad de escuchar Mi mensaje, y aún más de aceptarlo (esa es otra cuestión), y les permite quedarse con lo que dicen otros. No tenéis que escucharme puesto que ya habéis decidido que otros Me han oído acerca de todos los asuntos, y tenéis que oírlos a ellos.
Al escuchar lo que otras personas piensan que Me han oído decir, vosotros no tenéis que pensar en absoluto.
Esta es la razón principal de que la mayoría de la gente eluda Mis mensajes a nivel personal. Si uno reconoce que recibe Mis mensajes directamente, entonces es responsable de interpretarlos. Es mucho más seguro y mucho más fácil aceptar la interpretación de otros (aunque se trate de otros que han vivido hace 2.000 años) que tratar de interpretar el mensaje que uno puede muy bien estar recibiendo en este mismo momento.
No obstante, te propongo una nueva forma de comunicación con Dios. Una comunicación de doble dirección. En realidad, eres tú quien me la ha propuesto a Mí; ya que he venido a ti, en esta forma, aquí y ahora, en respuesta a tu llamada.
¿Por qué algunas personas -como, por ejemplo, Jesucristo- parecen escuchar más lo que Tú comunicas que otras?
Porque algunas personas están verdaderamente dispuestas a escuchar. Están dispuestas a oír, y están dispuestas a permanecer abiertas a la comunicación aun cuando lo que oyen parezca espantoso, disparatado o manifiestamente equivocado.
¿Debemos escuchar a Dios aun en el caso de que lo que diga nos parezca equivocado?
Especialmente cuando parece equivocado. Si creéis que estáis en lo cierto respecto de algo, ¿para qué necesitáis hablar con Dios?
Seguid adelante, actuando según vuestro entender. Pero observad lo que habéis estado haciendo desde el principio de los tiempos. Y mirad cómo es el mundo. Evidentemente, en algo habéis fallado; y es obvio que hay algo que no entendéis. Lo que sí entendéis ha de pareceros correcto, puesto que «correcto» es un término que utilizáis para designar aquello con lo que estáis de acuerdo. Por lo tanto aquello que se os escapa aparecerá, en un primer momento, como «equivocado».
La única manera de adelantar en esto es preguntándose uno mismo: ¿Qué pasaría si todo lo que considero «equivocado» fuese realmente "correcto"?». Todos los grandes científicos conocen esta pregunta. Lo que hace el científico no es simplemente trabajar; el científico cuestiona todos los presupuestos y prejuicios. Todos los grandes descubrimientos han surgido de la voluntad, de la capacidad, de no estar en lo cierto. Y eso es lo que se necesita en este caso.
No podéis conocer a Dios hasta que hayáis dejado de deciros a vosotros mismos que ya conocéis a Dios. No podéis escuchar a Dios hasta que dejéis de pensar que ya habéis escuchado a Dios.

viernes, 17 de abril de 2009

¿PORQUE LA DESIGUALDAD, OPULENCIA, POBREZA, MUERTE, GUERRA Y HAMBRUNA?


Estoy de acuerdo que hay mucha inequidad, pero eso no es porque DIOS lo haya hecho, o la haya permitodo y lo consienta. Aqui es importante entender que Dios nos creo con un libre albedrío total, del cual nosotros somos responsables de todo lo que hacemos y las consecuencias que nos puede acarrear tales actos.

En una libertad total, Dios no te juzga, ni te custiona ni te limita. Entonces el hombre es el que ha hecho las estructuras, geopoliticas, religiosas, sociales a la conveniencia del que esta en el poder. Si es cierto que hay un centenar de ricos archimillonarios, y hay millones de pobres, pero DIOS no hizo las reglas del juego, ni acomodo las fichas para que favoreciera a algun grupo.

Dios te da la libertad y nosotros los hombres vivimos y aceptamos lo que quermos vivir, ya que nnuestros actos son el reflejo de lo que pensamos.
Entonces bajo este pensmiento, el hombre es el único responsable de la destrucción del medio, de la desigualdad en todos los hámbitos.
Espero explicarme, en donde son dos cosas distintas de las que hablamos, el mundo del hombre que es relativo y el mundo de DIOS que es absoluto.

Anexo un fragmento del libro CONVERSACIONES CON DIOS 2

-Regresemos a la espiritualidad. Olvidemos la religión.

Esta afirmación va a defraudar a mucha gente.

La gente reaccionará ante este libro con ira... a menos que no.

¿Por qué dices olvidar la religión?

Porque no es buena para ti. Entiende que para que tenga éxito la religión organizada, tiene que hacer que la gente crea que la necesita. Para que las personas pongan su fe en algo, deben primeramente perder su fe en sí mismas. Por esta razón, la primera tarea de la religión organizada es hacer que pierdas la fe en ti mismo.

La segunda tarea es hacer que veas que ella tiene las respuestas que tú no tienes. Y la tercera y más importante es inducirte a aceptar sus respuestas sin cuestionarlas.
Si las cuestionas, ¡empiezas a pensar! Y si piensas, ¡empiezas a regresar a la Fuente Interna! La religión no puede permitir que tú hagas eso, porque es probable que encuentres una respuesta diferente de la que se ha tejido. Por eso la religión debe hacerte dudar de tu Yo y de tu capacidad de pensar directamente.

El problema de la religión es que con mucha frecuencia toma caminos sinuosos, porque si no puedes aceptar sin duda alguna tus propios pensamientos, ¿cómo no vas a dudar de las ideas nuevas sobre Dios que la religión proporciona?
Muy pronto dudarás inclusive de Mi existencia, de la cual, irónicamente, nunca dudaste antes. Cuando vivías conforme a tu saber intuitivo, tal vez no me imaginaste, a pesar de que, definitivamente, tú sabías que yo estaba ahí.

Es la propia religión la que creo a los agnósticos.
Cualquier pensador de mente clara que vea lo que ha hecho la religión debe suponer que la religión no tiene Dios, porque es precisamente ella la que ha llenado los corazones de los hombres con el temor hacia Dios, cuando hubo un tiempo en que el hombre amó Lo Que Es en todo su esplendor.

Es la religión la que ordenó al hombre inclinarse ante Dios, cuando en otro tiempo el hombre se alzó alegremente hacia Dios.

Es la religión la que recargó al hombre con preocupaciones sobre la ira de Dios, cuando hubo un tiempo en que el hombre buscó a Dios par que aligerara su carga.
Es la religión la que enseño al hombre a avergonzarse de su cuerpo y de sus funciones más naturales, cuando hubo un tiempo en que el hombre celebró tales funciones ¡como los dones más grandes de la vida!

Es la religión la que te enseño que debes tener un intermediario para llegar a Dios, cuando hubo un tiempo en que pensaste que alcanzabas a Dios por el simple hecho de vivir con bondad y verdad.
Y es la religión la que ordenó a los humanos adorar a Dios, cuando hubo un tiempo en que los humanos adoraban a Dios, ¡porque era imposible no adorarlo!

Por donde quiera que la religión haya ido ha creado desunión, la cual es lo opuesto de Dios.
La religión separó al hombre de Dios, al hombre del hombre, al hombre de la mujer - algunas religiones afirman incluso que el hombre es superior a la mujer, y aún claman que Dios está muy por encima del hombre, con lo cual tienden el escenario para la más grande parodia jamás impuesta a la raza humana.

Yo te digo: Dios no está por encima del hombre, y el hombre tampoco respecto de la mujer; ese no es el "orden natural de las cosas", pero es la forma en que todo el que tiene poder (muy en particular, los hombres) quiso que así fuera al formar las religiones de culto al hombre, las cuales retiraron sistemáticamente la mitad de las versiones finales de las "sagradas escrituras" y deformaron el resto para que cupiera en el modelo varonil del mundo.
La religión insiste todavía en que las mujeres son seres menores, algo así como ciudadanos espirituales de segunda, no idóneas para enseñar la Palabra de Dios, para predicar la Palabra de Dios o para ser ministras del pueblo.
Como niños, siguen arguyendo sobre que género dispuse que fuesen Mis sacerdotes.
Y yo te digo: Todos ustedes son sacerdotes. Cada uno de ustedes.
No hay persona o clase de personas más "conveniente" para hacer mi trabajo.
Pero sucede que un buen número de sus hombres se parecen a sus naciones. Tienen hambre de poder. No les gusta compartir el poder, sólo ejercerlo. Y construyeron un Dios de la misma especie. Un Dios hambriento de poder. Un Dios que no quiere compartir el poder, sino sólo ejercerlo. Empero, yo te digo: El don mayor de Dios es compartir el poder de Dios.
Yo te haría ser como Yo.

¡Pero no podemos ser como Tú! ¡Sería blasfemia!

Blasfemia es que hayas enseñado tales cosas. Yo te digo: Fuiste hecho a imagen y semejanza de Dios, ese es el destino que viniste a cumplir.
No viniste a codiciar y a luchar y a "no llegar nunca". Ni tampoco te envié a una misión imposible.
Cree en la bondad de Dios, y cree en la bondad de la creación de Dios, concretamente en tu Yo sagrado.

Anteriormente en este libro dijiste algo que me intrigó. Me gustaría volver al tema al acercarnos al fin de este volumen. Dijiste. "El poder absoluto no pide nada". ¿Es esta la naturaleza de Dios?

Ya entendiste.
He dicho: "Dios es todo, y Dios se convierte en todo. No hay nada que no sea Dios, y todo lo que Dios experimenta de Sí mismo, Dios lo experimenta en, cómo y a través de ti". En mi forma más pura, yo soy lo Absoluto. Yo soy Absolutamente Todo, y, por consiguiente, no necesito, no quiero, ni pido absolutamente nada.

A partir de esta forma absolutamente pura, yo soy lo que tú hiciste de Mí. Es como si fueras a ver finalmente a Dios y dijeras: "Bien, ¿ésta es mi obra?" Sin embargo, no importa lo que hayas hecho de Mí, no puedo olvidar, y siempre regresaré a Mi Forma Más Pura. Todo lo demás es una ficción, es algo que estás creando.
Hay algunos que hacen de Mí un Dios celoso; pero, ¿cómo podría ser celoso quien tiene y es Todo?

También hay quienes hacen de Mí un Dios irascible; pero, ¿qué podría volverme irascible si no puedo ser lastimado o dañado en modo alguno?
Otros me hacen vengativo; pero, ¿contra quién podría tomar venganza, si todo lo que existe Soy Yo?

¿Y porqué me castigaría yo mismo simplemente por crear? O, si debes pensar en nosotros como separados, ¿por qué te crearía, te daría poder para crear, libertad para elegir crear lo que quisieras experimentar, y luego te castigaría para siempre por haber hecho la elección "equivocada"?
Yo te digo: no haré nada semejante, y en esta verdad descansa tu libertad de la tiranía de Dios. En verdad, no hay tiranía, excepto en tu imaginación.
Puedes llegar a casa cuando quieras. Volveremos a estar juntos cuando quieras. El éxtasis de tu unión conmigo lo conocerás de nuevo. Y también la sensación del viento sobre tu rostro, y el sonido de un grillo bajo cielos diamantinos en una noche de verano.

A la primera señal de un arco iris y al primer grito de un bebé recién nacido. Al último rayo de un ocaso espectacular y a la última respiración de una vida espectacular.

Yo estoy contigo siempre hasta el fin mismo del tiempo. Tu unión conmigo es completa, siempre fue, siempre es, y siempre será.

Tu y Yo somos Uno, tanto hoy como en la Eternidad.
Haz que tus días y tus noches sean reflejos de la más alta idea de tu interior. Permite que tus momentos de Ahora estén plenos de un éxtasis espectacular de Dios hecho manifiesto a través de ti. Hazlo mediante la expresión de tu Amor, eterno e incondicional, por todos aquellos cuyas vidas tocas. Sé una luz en la oscuridad y no la maldigas.
Sé un portador de la luz.
Tú lo eres.
Selo plenamente.

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¿EXISTE DIOS?





Las siguientes reflexiones, tienen la finalidad de despertar tal vez la curiosidad de saber un poquito más allá de lo que siempre nos enseñan en la doctrina o en la parroquia y nos lo hacen ver como una verdad absoluta e irreversible.

No se trata de dogmatizar, evangelizar, acusar, tachar o descalificar, ni promocionar cualquier religión, (que en lo personal NO creo en las religiones hechas por el hombre), la idea es descubrir al creador en relación con la humanidad y el universo en su esencia desde el punto de vista de la espiritualidad y las verdades y leyes universales.
SE TRATA DE DESPERTAR LA CONCIENCIA

No quiero sonar pretencioso, ya que al igual que Uds, tengo curiosidad de saber y aprender,y estoy en el proceso de estudiar, leer y reflexionar y lo aquí plasmado es compartir con el que quiera leer y tomar alguna opinión de lo que he leido.

Entonces muchos escritos son editados de alguien más, y procuraré citar las fuentes. Algunos escritos son mis propias dudas que las plasmo en reflexiones. No son verdades absolutas, ni descartan las opiniones de los estudiosos que han opinado al respecto, todo lo trato de hacer desde el pensamiento más alto, manifestando mi sentir y cada quien se crará un juicio al respecto.

Alguien me pregunto si realmente existe un DIOS, y bueno reflexionando la respuesta…
…el correr del viento, el sonido del silencio, la risa de un niño, el cariño de tus padres, hermanos, pareja, hijos, los rayos del sol, la luz de la luna, el correr del agua, las gotas de lluvia, un te amo, un te extraño, una manifestación de bondad y cariño, un amanecer, un atardecer, el titilar de una estrella, una poesía, una canción, una película…
Me pregunto, qué es eso? A quién se le ocurrió que existieran esas cosas como concepto, me refiero? A caso a Uds. se les ocurrió? o a mi? o alguien más que conocemos? La verdad creo que no. Entonces hay alguien que es capaz de orquestar ese tipo de detalles y sincronizar el baile del tiempo y acontecer en el Universo…

Entonces para mi, la pregunta obligada no es saber si existe un DIOS, sino que tan grande es su omnipotencia y omninisencia de amor y bondad que no nos cuestiona, ni nos juzga, ni nos castiga, al contrario, con la plena libertad que nos dió podemos experimentar lo que queramos con responsabilidad para recrear nuestro yo y por tanto a EL mismo en la manifestación pura del YO SOY, por lo que dijo San Pablo. Dios esta más cerca que tus pies, esta más cerca que tus manos, esta más cerca que tu aliento…porque EL esta en ti.

Entonces que tan pequeño y que tan grande, que tan infinito y finito que no lo podemos concebir como uno de nosotros a imagen y semejanza, en lo físico? Es como una hormiga que esta a nuestros pies y quiere saber como es nuestra cabeza, no lo alcanza a concebir, igual nosotros, pero no debemos de procurarnos de que si existe o no, o de cómo es, si es masculino o femenino, si es energía o la primera persona de la trinidad, solo debemos de saber que EL es la vida y la muerte, es lo finito e infinito…es nuestro padre, madre, creador, y nosotros somos sus hijos queridos que nunca nos abandonará…tenganlo por seguro.

Aunque exista la teoría de la evolución, o que provenimos de otro planeta, finalmente hay alguien o algo detrás de todo lo que es, y lo que no es…

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