PREGUNTA A DIOS ¿QUÉ HARÍA EL AMOR?
Y DIOS RESPONDE
Ninguna otra pregunta es importante; ninguna otra pregunta es significativa; ninguna otra pregunta tiene la menor importancia para vuestra alma.
Topamos aquí con un punto de muy delicada interpretación, ya que este principio de la acción basada en el amor ha sido muy mal interpretado, y esta mala interpretación ha dado origen a resentimientos y enfados, lo cual, a su vez, ha hecho que muchos se apartaran del camino.
Durante siglos, os han enseñado que la acción basada en el amor se deriva de la decisión de ser, hacer y tener cualquier cosa que produzca el mayor bien a otro.
Pero deja que te diga algo: la opción más elevada es la que te produce el mayor bien a ti mismo.
Al igual que toda verdad espiritual profunda, esta afirmación se presta inmediatamente a una mala interpretación. El misterio se aclara un poco en el momento en que uno decide cuál es el mayor «bien» que puede hacerse a sí mismo. Y cuando se ha tomado la opción absolutamente más elevada, el misterio desaparece, el círculo se completa, y el mayor bien para uno mismo se convierte en el mayor bien para el otro.
Puede que se necesiten varias vidas para entender esto, e incluso varias más para ponerlo en práctica, ya que esta verdad gira en torno a otra aún mayor: lo que te haces a ti mismo, se lo haces al otro; lo que le haces al otro, te lo haces a Ti mismo.
Y ello, porque tú y el otro sois uno.
Y ello, porque...
... no hay nada más que tú.
Todos los Maestros que han transitado por vuestro planeta lo han enseñado («En verdad, en verdad, os digo que lo que hacéis a uno de mis hermanos más pequeños, me lo hacéis a Mí»). Sin embargo, para la mayoría de las personas se ha quedado simplemente en una gran verdad esotérica con escasa aplicación práctica. En realidad se trata de la verdad «esotérica» con mayor aplicación práctica de todos los tiempos.
En las relaciones con los demás es importante recordar esta verdad; sin ella, dichas relaciones resultarán más difíciles.
Volvamos a las aplicaciones prácticas de este saber, y dejemos, por el momento, su aspecto puramente espiritual y esotérico.
Muy a menudo, con la anterior interpretación, la gente -con buena intención y, en muchos casos, auténtico sentimiento religioso- hacia lo que consideraba que sería lo mejor para la otra persona. Lamentablemente, todo esto hacia que en muchos casos (en la mayoría de los casos) se continuara abusando del otro; que continuaran los malos tratos y las disfunciones en las relaciones.
Finalmente, la persona que trataba de «hacer lo correcto» para con el otro -perdonar en seguida, mostrar compasión, hacer continuamente la vista gorda ante determinados problemas y comportamientos- se convertía en una persona resentida, colérica y desconfiada, incluso ante Dios, pues ¿cómo puede un Dios justo pedir ese sufrimiento, esa tristeza y ese sacrificio interminables, aunque sea en nombre del amor?
La respuesta es que Dios no pide eso. Dios pide únicamente que te incluyas a ti mismo entre aquellos a quienes amas.
Pero Dios aún va más lejos. Dios propone –y aconseja- que te incluyas el primero.
EN ESTE ESPACIO QUIERO EXPRESAR Y AMPLIAR LOS CONCEPTOS MANEJADOS POR NDW, DEL LIBRO CONVERSACIONES CON DIOS Y TEMAS DE RELACIONADOS DEMETAFISICA DE CONNY MENDEZ
miércoles, 29 de abril de 2009
martes, 28 de abril de 2009
¿CUAL ES LA OPCION MAS ELEVADA?
Por supuesto, esto plantea una pregunta: ¿cuál es la opción más elevada?
Se trata de una pregunta sobre la que han girado las filosofías y las teologías del hombre desde el principio de los tiempos. Si la pregunta te interesa realmente, es que estás ya en camino de ser Maestro, ya que lo cierto es que a la mayoría de las personas les interesa otra pregunta totalmente distinta. No cuál es la opción más elevada, sino cuál es la opción más beneficiosa; o bien cómo puedo reducir mis pérdidas al mínimo.
Cuando se vive la vida desde el punto de vista del control de las pérdidas y la optimización de los beneficios, se pierde el auténtico beneficio de la vida. Se pierde la oportunidad. Se pierde la posibilidad. Y ello porque una vida vivida de ese modo es una vida vivida con temor; y esa vida afirma una mentira sobre vosotros.
Puesto que no sois temor, sois amor.
El amor que no necesita protección no puede perderse. Pero nunca lo sabréis por propia experiencia si seguís respondiendo a la segunda pregunta, y no a la primera; ya que sólo una persona que piensa que hay algo que ganar o que perder responde a la segunda pregunta; y sólo una persona que contempla la vida de un modo distinto, que se ve a Sí misma como un ser superior, que entiende que lo importante no es ganar o perder, sino únicamente amar o dejar de amar, sólo esa persona responde a la primera.
Quien responde a la primera pregunta afirma: «yo soy mi cuerpo»; quien responde a la segunda, «yo soy mi alma».
Quién tenga oídos para oír, que oiga; pues te aseguro que, en el momento crítico de toda relación humana, solo hay una pregunta:
Se trata de una pregunta sobre la que han girado las filosofías y las teologías del hombre desde el principio de los tiempos. Si la pregunta te interesa realmente, es que estás ya en camino de ser Maestro, ya que lo cierto es que a la mayoría de las personas les interesa otra pregunta totalmente distinta. No cuál es la opción más elevada, sino cuál es la opción más beneficiosa; o bien cómo puedo reducir mis pérdidas al mínimo.
Cuando se vive la vida desde el punto de vista del control de las pérdidas y la optimización de los beneficios, se pierde el auténtico beneficio de la vida. Se pierde la oportunidad. Se pierde la posibilidad. Y ello porque una vida vivida de ese modo es una vida vivida con temor; y esa vida afirma una mentira sobre vosotros.
Puesto que no sois temor, sois amor.
El amor que no necesita protección no puede perderse. Pero nunca lo sabréis por propia experiencia si seguís respondiendo a la segunda pregunta, y no a la primera; ya que sólo una persona que piensa que hay algo que ganar o que perder responde a la segunda pregunta; y sólo una persona que contempla la vida de un modo distinto, que se ve a Sí misma como un ser superior, que entiende que lo importante no es ganar o perder, sino únicamente amar o dejar de amar, sólo esa persona responde a la primera.
Quien responde a la primera pregunta afirma: «yo soy mi cuerpo»; quien responde a la segunda, «yo soy mi alma».
Quién tenga oídos para oír, que oiga; pues te aseguro que, en el momento crítico de toda relación humana, solo hay una pregunta:
Etiquetas:
CONNY MENDEZ,
CONVERSACIONES CON DIOS,
DIOS,
EDITORIALES,
FILOSOFIA,
METAFISICA,
RELIGION,
URANTIA
lunes, 27 de abril de 2009
LA RELACION COMO UNA HERRAMIENTA DEL ALMA
Si reaccionas del modo en que lo haces, es porque has olvidado esto. Pero eso está bien. Forma parte del proceso de crecimiento; forma parte de la evolución. Es la Obra del Alma la que construyes en la relación con los demás; se trata de un grandioso conocimiento, de un grandioso recuerdo. Hasta que recuerdes eso -y recuerdes también cómo utilizar la relación como una herramienta en la creación de Ti mismo-, debes trabajar en el nivel en el que estás. El nivel del conocimiento, el nivel de la voluntad, el nivel de la remembranza.
Así; hay una serie de cosas que puedes hacer cuando reaccionas con dolor ante lo que la otra persona es, dice o hace. La primera es admitir con franqueza lo que sientes exactamente, tanto a ti mismo como a la otra persona. Muchos de vosotros tenéis miedo de hacer esto, pues pensáis que vais a «quedar mal». En alguna parte, en lo más profundo de vosotros, os dais cuenta de que probablemente es ridículo que «penséis así». Probablemente resulta mezquino; sois «mejores que eso».
Pero no es culpa vuestra: seguís pensando así.
Sólo hay una cosa que puedes hacer al respecto. Debes honrar tus sentimientos, puesto que honrar tus sentimientos significa honrarte a Ti mismo. Y debes amar a tu prójimo como a ti mismo. ¿Cómo puedes aspirar a entender y honrar los sentimientos de otra persona si no puedes honrar los que albergas en tu interior?
La primera pregunta en cualquier proceso de interacción con otra persona es: ¿Quién Soy, y Quién Quiero Ser, en relación con ello?
A menudo no recordáis Quiénes Sois, y no sabéis Quiénes Queréis Ser, hasta que probáis algunos modos de ser. He aquí por qué resulta tan importante honrar vuestros sentimientos más auténticos.
Si vuestro primer sentimiento es negativo, el hecho de tener dicho sentimiento a menudo es suficiente para desecharlo. Es cuando estáis coléricos, estáis molestos, estáis disgustados, estáis furiosos, tenéis el sentimiento de querer «hacer daño», cuando podéis rechazar estos sentimientos primarios en tanto «no forman parte de Quienes Queréis Ser».
El Maestro es aquel que ha vivido las suficientes de tales experiencias como para saber por adelantado cuál es su elección definitiva. No necesita «probar» nada. Ya ha llevado antes esa ropa, y sabe que no le sienta bien; no es «la suya». Y, puesto que la vida de un Maestro está dedicada a la realización constante del Yo tal como uno mismo sabe que es, nunca albergará esos sentimientos «que no le sientan bien».
He aquí por qué los Maestros se muestran imperturbables frente a lo que los demás llamarían calamidades.
Un Maestro bendice la calamidad, pues sabe que a partir de la semilla del desastre (y de toda experiencia) crece el Yo. Y el segundo objetivo de la vida de un Maestro es crecer siempre, ya que, una vez se ha realizado plenamente a Sí mismo, no tiene otra cosa que hacer excepto ser mas que eso.
Es en esta etapa cuando uno pasa de la obra del alma a la obra de Dios, pues eso es lo que me corresponde a Mí.
Supondré, a efectos de nuestro análisis, que de momento estás en la obra del alma. Estás todavía tratando de realizar (de hacer «real») Quien Realmente Eres. La vida (Yo) te dará abundantes oportunidades para crearlo (recuerda que la vida no es un proceso de descubrimiento, sino un proceso de creación).
Puedes crear a Quien Realmente Eres una y otra vez. En realidad, lo estás haciendo; cada día. Sin embargo, actualmente no siempre responderás de la misma manera. Frente a una experiencia externa idéntica, puede que un día decidas ser paciente, amable y cariñoso en relación a ella; y otro día puede que decidas enfadarte, ser desagradable y estar triste.
El Maestro es aquel que siempre responde de la misma manera; y esa manera es siempre la opción mas elevada.
En esto, el Maestro es inmediatamente previsible; por el contrario, el discípulo es totalmente imprevisible. Se puede afirmar si alguien se halla en camino de ser Maestro simplemente observando con qué grado de previsibilidad escoge la opción más elevada en respuesta o como reacción a una determinada situación.
Así; hay una serie de cosas que puedes hacer cuando reaccionas con dolor ante lo que la otra persona es, dice o hace. La primera es admitir con franqueza lo que sientes exactamente, tanto a ti mismo como a la otra persona. Muchos de vosotros tenéis miedo de hacer esto, pues pensáis que vais a «quedar mal». En alguna parte, en lo más profundo de vosotros, os dais cuenta de que probablemente es ridículo que «penséis así». Probablemente resulta mezquino; sois «mejores que eso».
Pero no es culpa vuestra: seguís pensando así.
Sólo hay una cosa que puedes hacer al respecto. Debes honrar tus sentimientos, puesto que honrar tus sentimientos significa honrarte a Ti mismo. Y debes amar a tu prójimo como a ti mismo. ¿Cómo puedes aspirar a entender y honrar los sentimientos de otra persona si no puedes honrar los que albergas en tu interior?
La primera pregunta en cualquier proceso de interacción con otra persona es: ¿Quién Soy, y Quién Quiero Ser, en relación con ello?
A menudo no recordáis Quiénes Sois, y no sabéis Quiénes Queréis Ser, hasta que probáis algunos modos de ser. He aquí por qué resulta tan importante honrar vuestros sentimientos más auténticos.
Si vuestro primer sentimiento es negativo, el hecho de tener dicho sentimiento a menudo es suficiente para desecharlo. Es cuando estáis coléricos, estáis molestos, estáis disgustados, estáis furiosos, tenéis el sentimiento de querer «hacer daño», cuando podéis rechazar estos sentimientos primarios en tanto «no forman parte de Quienes Queréis Ser».
El Maestro es aquel que ha vivido las suficientes de tales experiencias como para saber por adelantado cuál es su elección definitiva. No necesita «probar» nada. Ya ha llevado antes esa ropa, y sabe que no le sienta bien; no es «la suya». Y, puesto que la vida de un Maestro está dedicada a la realización constante del Yo tal como uno mismo sabe que es, nunca albergará esos sentimientos «que no le sientan bien».
He aquí por qué los Maestros se muestran imperturbables frente a lo que los demás llamarían calamidades.
Un Maestro bendice la calamidad, pues sabe que a partir de la semilla del desastre (y de toda experiencia) crece el Yo. Y el segundo objetivo de la vida de un Maestro es crecer siempre, ya que, una vez se ha realizado plenamente a Sí mismo, no tiene otra cosa que hacer excepto ser mas que eso.
Es en esta etapa cuando uno pasa de la obra del alma a la obra de Dios, pues eso es lo que me corresponde a Mí.
Supondré, a efectos de nuestro análisis, que de momento estás en la obra del alma. Estás todavía tratando de realizar (de hacer «real») Quien Realmente Eres. La vida (Yo) te dará abundantes oportunidades para crearlo (recuerda que la vida no es un proceso de descubrimiento, sino un proceso de creación).
Puedes crear a Quien Realmente Eres una y otra vez. En realidad, lo estás haciendo; cada día. Sin embargo, actualmente no siempre responderás de la misma manera. Frente a una experiencia externa idéntica, puede que un día decidas ser paciente, amable y cariñoso en relación a ella; y otro día puede que decidas enfadarte, ser desagradable y estar triste.
El Maestro es aquel que siempre responde de la misma manera; y esa manera es siempre la opción mas elevada.
En esto, el Maestro es inmediatamente previsible; por el contrario, el discípulo es totalmente imprevisible. Se puede afirmar si alguien se halla en camino de ser Maestro simplemente observando con qué grado de previsibilidad escoge la opción más elevada en respuesta o como reacción a una determinada situación.
Etiquetas:
CONNY MENDEZ,
CONVERSACIONES CON DIOS,
DIOS,
EDITORIALES,
FILOSOFIA,
METAFISICA,
RELIGION,
URANTIA
domingo, 26 de abril de 2009
APRENDE A VALORARTE
Debes verte a Ti mismo como estimable para poder ver al otro como tal. Debes verte a Ti mismo como bienaventurado para poder ver al otro como tal. Debes verte primero a Ti mismo como santo para poder reconocer la santidad del otro.
Si colocas el carro delante del caballo -como muchas religiones te piden que hagas-, y reconoces al otro como santo antes de reconocerte a ti mismo como tal, un día te resentirás de ello. Si hay algo que ninguno de vosotros puede tolerar es que alguien sea más santo que uno. Sin embargo, vuestras religiones os enseñan a considerar a los otros más santos que vosotros. Y eso es lo que hacéis, aunque sólo durante algún tiempo: luego los crucificáis.
Habéis crucificado (de una manera u otra) a todos mis Maestros, no sólo a Uno. Y lo habéis hecho no porque fueran más santos que vosotros, sino porque creíais que lo eran.
Todos mis Maestros han traído el mismo mensaje. No «yo soy más santo que tú», sino «tú eres tan santo como yo».
Este es el mensaje que no habéis sido capaces de escuchar; esta es la verdad que no habéis sido capaces de aceptar. Y esta es la razón por la que nunca os enamoráis realmente, auténticamente, de otra persona. Porque nunca os habéis enamorado realmente, auténticamente, de Vosotros mismos.
Así, deja que te diga algo: céntrate ahora y siempre en Ti mismo. Preocúpate de observar lo que tú eres, haces y tienes en un momento dado, y no cómo les va a los demás.
No debes buscar tu salvación en la acción del otro, sino en tu re-acción.
Así lo haré; pero, de alguna manera, eso suena como si no debiéramos preocupamos de lo que los otros nos hacen en la relación con nosotros. Pueden hacer cualquier cosa, y, mientras conservemos nuestro equilibrio, nos mantengamos centrados en Nosotros mismos y todas esas cosas, nada nos afectará. Pero lo que hacen los demás sí nos afecta. A veces, sus actos sí nos hacen daño.
Y cuando el dolor aparece en las relaciones con otra persona es cuando yo no sé qué hacer. Está muy bien decir: «mantente al margen; haz que no te afecte en absoluto», pero eso resulta más fácil de decir que de hacer. A mí me hacen daño las palabras y las acciones de las personas con quienes tengo relaciones.
Llegará el día en que no te lo harán. Y será el día en que realices -y actualices- el auténtico significado de las relaciones con los demás; su auténtica razón.
Si colocas el carro delante del caballo -como muchas religiones te piden que hagas-, y reconoces al otro como santo antes de reconocerte a ti mismo como tal, un día te resentirás de ello. Si hay algo que ninguno de vosotros puede tolerar es que alguien sea más santo que uno. Sin embargo, vuestras religiones os enseñan a considerar a los otros más santos que vosotros. Y eso es lo que hacéis, aunque sólo durante algún tiempo: luego los crucificáis.
Habéis crucificado (de una manera u otra) a todos mis Maestros, no sólo a Uno. Y lo habéis hecho no porque fueran más santos que vosotros, sino porque creíais que lo eran.
Todos mis Maestros han traído el mismo mensaje. No «yo soy más santo que tú», sino «tú eres tan santo como yo».
Este es el mensaje que no habéis sido capaces de escuchar; esta es la verdad que no habéis sido capaces de aceptar. Y esta es la razón por la que nunca os enamoráis realmente, auténticamente, de otra persona. Porque nunca os habéis enamorado realmente, auténticamente, de Vosotros mismos.
Así, deja que te diga algo: céntrate ahora y siempre en Ti mismo. Preocúpate de observar lo que tú eres, haces y tienes en un momento dado, y no cómo les va a los demás.
No debes buscar tu salvación en la acción del otro, sino en tu re-acción.
Así lo haré; pero, de alguna manera, eso suena como si no debiéramos preocupamos de lo que los otros nos hacen en la relación con nosotros. Pueden hacer cualquier cosa, y, mientras conservemos nuestro equilibrio, nos mantengamos centrados en Nosotros mismos y todas esas cosas, nada nos afectará. Pero lo que hacen los demás sí nos afecta. A veces, sus actos sí nos hacen daño.
Y cuando el dolor aparece en las relaciones con otra persona es cuando yo no sé qué hacer. Está muy bien decir: «mantente al margen; haz que no te afecte en absoluto», pero eso resulta más fácil de decir que de hacer. A mí me hacen daño las palabras y las acciones de las personas con quienes tengo relaciones.
Llegará el día en que no te lo harán. Y será el día en que realices -y actualices- el auténtico significado de las relaciones con los demás; su auténtica razón.
Etiquetas:
CONNY MENDEZ,
CONVERSACIONES CON DIOS,
DIOS,
EDITORIALES,
FILOSOFIA,
METAFISICA,
RELIGION,
URANTIA
sábado, 25 de abril de 2009
HOY QUISIERA HACERTE UN REGALO
Hoy tan solo quiero regalarte de nuevo mucha luz
como energía cósmica, símbolo de sabiduría, y
paz, signo de equilibrio , tolerancia y buena voluntad…
sinónimos de amor, salud, de cuerpo, alma y espíritu,
felicidad plena y universal…
prosperidad, en lo ascendente y espiritual…
que puedas verme más allá del horizonte,
riqueza material, y que la puedas compartir .
Hoy tan solo quiero regalarte de nuevo, un amanecer,
como signo de esperanza de un mañana mejor,
luz de luna, para creer que aun te puedes enamorar,
el abrir de una flor, para que veas la magia de tu creador,
un ocaso, que te permita reposar las cosas bellas que
acabas de compartir,
la sonrisa inocente de un niño, sin prejuicio,
en plena libertad ofreciéndote tan solo su amistad.
Hoy tan solo te quiero regalar de nuevo amor divino,
que no distingue el buen o mal humor,
mucha alegría, risas y llanto…pero de felicidad,
que disfrutes los pequeños detalles que hacen
la grandeza de tu hermosa humanidad…
un toque de belleza, en tu interior,
y que no distinga lo superfluo del exterior…
un toque de sentimiento, que es lo que tu alma
desempeña mejor.
Hoy tan solo quiero regalarte unas frases,
símbolos y enseñanzas inequívocos que alguna vez
el Maestro os dejo…
“Paz a los hombres de buena voluntad”
“Lo que de la boca sale, del corazón procede”
“Yo soy el camino y la vida seguidme”
En verdad, no hay tiranía, excepto en tu imaginación.
Puedes llegar a casa cuando quieras. Volveremos a estar juntos cuando quieras. El éxtasis de tu unión conmigo lo conocerás de nuevo. Y también la sensación del viento sobre tu rostro, y el sonido de un grillo bajo cielos diamantinos en una noche de verano.
A la primera señal de un arco iris y al primer grito de un bebé recién nacido. Al último rayo de un ocaso espectacular y a la última respiración de una vida plena de felicidad.
Yo estoy contigo siempre hasta el fin mismo del tiempo. Tu unión conmigo es completa, siempre fue, siempre es, y siempre será.
Tu y Yo somos Uno, tanto hoy como en la Eternidad.
Haz que tus días y tus noches sean reflejos de la más alta idea de tu interior. Permite que tus momentos de Ahora estén plenos de un éxtasis espectacular de Dios hecho manifiesto a través de ti. Hazlo mediante la expresión de tu Amor, eterno e incondicional, por todos aquellos cuyas vidas tocas. Sé una luz en la oscuridad y no la maldigas.
Sé un portador de la luz.
Tú lo eres.
Selo plenamente.
como energía cósmica, símbolo de sabiduría, y
paz, signo de equilibrio , tolerancia y buena voluntad…
sinónimos de amor, salud, de cuerpo, alma y espíritu,
felicidad plena y universal…
prosperidad, en lo ascendente y espiritual…
que puedas verme más allá del horizonte,
riqueza material, y que la puedas compartir .
Hoy tan solo quiero regalarte de nuevo, un amanecer,
como signo de esperanza de un mañana mejor,
luz de luna, para creer que aun te puedes enamorar,
el abrir de una flor, para que veas la magia de tu creador,
un ocaso, que te permita reposar las cosas bellas que
acabas de compartir,
la sonrisa inocente de un niño, sin prejuicio,
en plena libertad ofreciéndote tan solo su amistad.
Hoy tan solo te quiero regalar de nuevo amor divino,
que no distingue el buen o mal humor,
mucha alegría, risas y llanto…pero de felicidad,
que disfrutes los pequeños detalles que hacen
la grandeza de tu hermosa humanidad…
un toque de belleza, en tu interior,
y que no distinga lo superfluo del exterior…
un toque de sentimiento, que es lo que tu alma
desempeña mejor.
Hoy tan solo quiero regalarte unas frases,
símbolos y enseñanzas inequívocos que alguna vez
el Maestro os dejo…
“Paz a los hombres de buena voluntad”
“Lo que de la boca sale, del corazón procede”
“Yo soy el camino y la vida seguidme”
En verdad, no hay tiranía, excepto en tu imaginación.
Puedes llegar a casa cuando quieras. Volveremos a estar juntos cuando quieras. El éxtasis de tu unión conmigo lo conocerás de nuevo. Y también la sensación del viento sobre tu rostro, y el sonido de un grillo bajo cielos diamantinos en una noche de verano.
A la primera señal de un arco iris y al primer grito de un bebé recién nacido. Al último rayo de un ocaso espectacular y a la última respiración de una vida plena de felicidad.
Yo estoy contigo siempre hasta el fin mismo del tiempo. Tu unión conmigo es completa, siempre fue, siempre es, y siempre será.
Tu y Yo somos Uno, tanto hoy como en la Eternidad.
Haz que tus días y tus noches sean reflejos de la más alta idea de tu interior. Permite que tus momentos de Ahora estén plenos de un éxtasis espectacular de Dios hecho manifiesto a través de ti. Hazlo mediante la expresión de tu Amor, eterno e incondicional, por todos aquellos cuyas vidas tocas. Sé una luz en la oscuridad y no la maldigas.
Sé un portador de la luz.
Tú lo eres.
Selo plenamente.
Etiquetas:
CONNY MENDEZ,
CONVERSACIONES CON DIOS,
DIOS,
EDITORIALES,
FILOSOFIA,
METAFISICA,
RELIGION,
URANTIA
viernes, 24 de abril de 2009
EL CAMINO PARA EL AMOR
Solo cuando estas bien contigo mismo puedes estar bien con los demás. Solo cuando manejas tu soledad, puedes manejar una relación. Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar, y aceptarte para aceptar, ya que nadie da lo que no tiene dentro de sí.
Ninguna relación te dará la paz que tú tienes que crear en tu interior. Ninguna relación te brindará felicidad que tú no construyas. Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando seas capaz de decirle con total convencimiento: 'No te necesito para ser Feliz.'
Sólo podrás amar siendo independiente, hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer. Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unen para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra.
Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas autoestima y la práctica de una libertad responsable, Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía narcisista que solo trae frustraciones.
Por eso, ámate mucho, madura, y el día que puedas decirle al otro: 'Sin ti la paso bien'... ese día estarás en mejores condiciones para vivir en pareja.
Buscamos una pareja muchas veces para escapar de nuestra soledad. No nos sentimos bien estando solos y parece que sin otro ser, nuestra vida no tuviera sentido.
Para sentirnos valiosos, importantes y necesarios nos abrazamos a una relación y si ésta se rompe, nos sentimos morir un poco. ¿Por qué buscamos muletas? ¿Por qué creemos que solo estando en pareja podemos lograr sentirnos felices?
Podemos empezar a trabajar con nuestro interior. Podemos aprovechar nuestra soledad para crecer por dentro. Podemos comenzar de pronto algo que veníamos postergando por falta de tiempo. Podemos darnos cuenta que somos importantes, más allá de nuestra pareja.
Solo estando bien por dentro podemos atraer a nuestra vida personas valiosas. Nuestra autoestima se refleja en nuestras compañías y es por eso que muchas veces nos preguntamos porque estamos al lado de esa persona, por qué nos gobiernan, nos manejan y hacen con nosotros lo que quieren.
Debemos aprender a querernos, a mimarnos, y por sobre todo debemos todos los días agregar una cuota más de amor a nosotros mismos. Para poder amar a otra persona primero tenemos que aprender a amarnos.
Autor desconocido
Ninguna relación te dará la paz que tú tienes que crear en tu interior. Ninguna relación te brindará felicidad que tú no construyas. Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando seas capaz de decirle con total convencimiento: 'No te necesito para ser Feliz.'
Sólo podrás amar siendo independiente, hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer. Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unen para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra.
Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas autoestima y la práctica de una libertad responsable, Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía narcisista que solo trae frustraciones.
Por eso, ámate mucho, madura, y el día que puedas decirle al otro: 'Sin ti la paso bien'... ese día estarás en mejores condiciones para vivir en pareja.
Buscamos una pareja muchas veces para escapar de nuestra soledad. No nos sentimos bien estando solos y parece que sin otro ser, nuestra vida no tuviera sentido.
Para sentirnos valiosos, importantes y necesarios nos abrazamos a una relación y si ésta se rompe, nos sentimos morir un poco. ¿Por qué buscamos muletas? ¿Por qué creemos que solo estando en pareja podemos lograr sentirnos felices?
Podemos empezar a trabajar con nuestro interior. Podemos aprovechar nuestra soledad para crecer por dentro. Podemos comenzar de pronto algo que veníamos postergando por falta de tiempo. Podemos darnos cuenta que somos importantes, más allá de nuestra pareja.
Solo estando bien por dentro podemos atraer a nuestra vida personas valiosas. Nuestra autoestima se refleja en nuestras compañías y es por eso que muchas veces nos preguntamos porque estamos al lado de esa persona, por qué nos gobiernan, nos manejan y hacen con nosotros lo que quieren.
Debemos aprender a querernos, a mimarnos, y por sobre todo debemos todos los días agregar una cuota más de amor a nosotros mismos. Para poder amar a otra persona primero tenemos que aprender a amarnos.
Autor desconocido
Etiquetas:
CONNY MENDEZ,
CONVERSACIONES CON DIOS,
DIOS,
EDITORIALES,
FILOSOFIA,
METAFISICA,
RELIGION,
URANTIA
jueves, 23 de abril de 2009
LAS RELACIONES SON SAGRADAS
Las relaciones son sagradas porque proporcionan la más grandiosa oportunidad en la vida -en realidad, la única oportunidad- de crear y producir la experiencia de tu más elevado concepto de ti mismo. Las relaciones fracasan cuando las consideras la más grandiosa oportunidad de crear y producir la experiencia de tu más elevado concepto de otro.
Si dejas que, en una relación con otra persona, cada uno se preocupe de Sí mismo: de lo que Uno mismo es, hace y tiene; de lo que Uno mismo quiere, pide, obtiene; de lo que Uno mismo busca, crea, experimenta... todas las relaciones servirán magníficamente a este propósito, y a quienes participen en ellas.
Deja que, en la relación con otra persona, cada uno se preocupe, no del otro, sino solo y únicamente de sí mismo.
Parece una enseñanza extraña, ya que os han dicho que en la forma más elevada de relación uno se preocupa únicamente del otro. Pero yo te digo esto: es el hecho de centrarte en el otro -de obsesionarte con el otro- lo que hace que las relaciones fracasen.
¿Qué es el otro? ¿Qué hace? ¿Qué tiene? ¿Qué dice, quiere o pide? ¿Qué piensa, espera o planea?
El Maestro entiende que no importa lo que el otro sea, haga, tenga, diga, quiera o pida. No importa lo que el otro piense, espere o planee. Sólo importa lo que tú hagas en relación con ello.
La persona que más ama es la persona que está más centrada en Sí misma.
Esa es una enseñanza radical...
No si la observas con atención. Si no te amas a ti mismo, no puedes amar a otro. Mucha gente comete el error de tratar de amarse a Sí mismo a través de amar a otro. Por supuesto, no se dan cuenta de que lo hacen. No se trata de un esfuerzo consciente, sino de algo que se da en la mente, a un nivel muy profundo, en lo que llamáis el subconsciente. Piensan: «Si puedo amar a otros, ellos me amarán a mi
Entonces seré alguien digno de ser amado, y, por lo tanto, Yo me amaré a mí mismo».
El reverso de esto es que muchas personas se odian a si mismas porque piensan que no hay nadie que les quiera. Se trata de una enfermedad; es el verdadero «mal de amores», pues lo cierto es que sí hay otras personas que les quieren, pero no importa. No importa cuánta gente manifieste su amor hacia ellos; nunca es suficiente.
En primer lugar, no creen en ti. Piensan que tratas de manipularles, que tratas de sacar algo de ellos. (¿Cómo podrías quererles por lo que realmente son? No. Debe de haber un error. ¡Seguro que quieres algo! Entonces ¿qué eslo que quieres?)
Se cruzan de brazos, tratando de comprender cómo alguien puede realmente quererles. Así; no te creen, y emprenden una campaña para hacer que se lo demuestres. Tienes que demostrarles que les quieres. Y, para hacerlo, pueden pedirte que empieces a cambiar tu conducta.
En segundo lugar, si finalmente aceptan que pueden creer que les quieres, inmediatamente empiezan a preocuparse acerca de cuánto tiempo lograrán mantener tu amor. Así; con el fin de conservarlo, empiezan a cambiar su conducta.
De este modo, dos personas se pierden a si mismas -literalmente- en la relación. Inician la relación esperando encontrarse a sí mismas, y, en lugar de ello, se pierden a sí mismas.
Esta pérdida de Uno mismo en una relación es lo que provoca la mayor parte de la amargura en estas parejas.
Dos personas se unen para compartir su vida, esperando que el todo será más que la suma de las partes, y se encuentran con que es menos. Se sienten menos que cuando estaban solos. Menos capaces, menos hábiles, menos apasionantes, menos atractivos, menos alegres, menos contentos...
Y ello es así porque son menos. Han renunciado a la mayor parte de lo que son con el fin de tener -y conservar- la relación.
Las relaciones nunca han tenido por qué ser así: Pero así es como las han experimentado la mayoría de las personas que conoces.
¿Por qué? ¿Por qué?
Porque la gente ha perdido el contacto (si es que alguna vez lo tuvo) con el propósito de las relaciones.
Cuando has dejado de ver a los otros como almas sagradas en un viaje sagrado, no puedes ver el propósito, la razón, que se oculta tras toda relación.
El alma ha venido al cuerpo, y el cuerpo ha venido a la vida, con el propósito de evolucionar. Estáis en evolución; estáis en devenir. Y utilizáis vuestras relaciones con cualquier cosa para decidir aquello que queréis devenir.
Esa es la tarea que habéis venido a realizar aquí. Esa es la alegría de crearse a Sí mismo. O de conocerse a Sí mismo. O de llegar a ser, conscientemente, lo que uno quiere ser. Eso es lo que significa ser consciente de Uno mismo.
Habéis traído a vuestro Yo al mundo relativo para poder disponer de las herramientas con las que conocer y experimentar Quienes Realmente Sois. Y sois quienes os creáis en relación con todo lo demás.
Vuestras relaciones personales constituyen el elemento más importante en este proceso. Por lo tanto, vuestras relaciones personales son «tierra santa». Prácticamente no tienen nada que ver con el otro, pero, puesto que implican a otro, tienen todo que ver con el otro.
Si dejas que, en una relación con otra persona, cada uno se preocupe de Sí mismo: de lo que Uno mismo es, hace y tiene; de lo que Uno mismo quiere, pide, obtiene; de lo que Uno mismo busca, crea, experimenta... todas las relaciones servirán magníficamente a este propósito, y a quienes participen en ellas.
Deja que, en la relación con otra persona, cada uno se preocupe, no del otro, sino solo y únicamente de sí mismo.
Parece una enseñanza extraña, ya que os han dicho que en la forma más elevada de relación uno se preocupa únicamente del otro. Pero yo te digo esto: es el hecho de centrarte en el otro -de obsesionarte con el otro- lo que hace que las relaciones fracasen.
¿Qué es el otro? ¿Qué hace? ¿Qué tiene? ¿Qué dice, quiere o pide? ¿Qué piensa, espera o planea?
El Maestro entiende que no importa lo que el otro sea, haga, tenga, diga, quiera o pida. No importa lo que el otro piense, espere o planee. Sólo importa lo que tú hagas en relación con ello.
La persona que más ama es la persona que está más centrada en Sí misma.
Esa es una enseñanza radical...
No si la observas con atención. Si no te amas a ti mismo, no puedes amar a otro. Mucha gente comete el error de tratar de amarse a Sí mismo a través de amar a otro. Por supuesto, no se dan cuenta de que lo hacen. No se trata de un esfuerzo consciente, sino de algo que se da en la mente, a un nivel muy profundo, en lo que llamáis el subconsciente. Piensan: «Si puedo amar a otros, ellos me amarán a mi
Entonces seré alguien digno de ser amado, y, por lo tanto, Yo me amaré a mí mismo».
El reverso de esto es que muchas personas se odian a si mismas porque piensan que no hay nadie que les quiera. Se trata de una enfermedad; es el verdadero «mal de amores», pues lo cierto es que sí hay otras personas que les quieren, pero no importa. No importa cuánta gente manifieste su amor hacia ellos; nunca es suficiente.
En primer lugar, no creen en ti. Piensan que tratas de manipularles, que tratas de sacar algo de ellos. (¿Cómo podrías quererles por lo que realmente son? No. Debe de haber un error. ¡Seguro que quieres algo! Entonces ¿qué eslo que quieres?)
Se cruzan de brazos, tratando de comprender cómo alguien puede realmente quererles. Así; no te creen, y emprenden una campaña para hacer que se lo demuestres. Tienes que demostrarles que les quieres. Y, para hacerlo, pueden pedirte que empieces a cambiar tu conducta.
En segundo lugar, si finalmente aceptan que pueden creer que les quieres, inmediatamente empiezan a preocuparse acerca de cuánto tiempo lograrán mantener tu amor. Así; con el fin de conservarlo, empiezan a cambiar su conducta.
De este modo, dos personas se pierden a si mismas -literalmente- en la relación. Inician la relación esperando encontrarse a sí mismas, y, en lugar de ello, se pierden a sí mismas.
Esta pérdida de Uno mismo en una relación es lo que provoca la mayor parte de la amargura en estas parejas.
Dos personas se unen para compartir su vida, esperando que el todo será más que la suma de las partes, y se encuentran con que es menos. Se sienten menos que cuando estaban solos. Menos capaces, menos hábiles, menos apasionantes, menos atractivos, menos alegres, menos contentos...
Y ello es así porque son menos. Han renunciado a la mayor parte de lo que son con el fin de tener -y conservar- la relación.
Las relaciones nunca han tenido por qué ser así: Pero así es como las han experimentado la mayoría de las personas que conoces.
¿Por qué? ¿Por qué?
Porque la gente ha perdido el contacto (si es que alguna vez lo tuvo) con el propósito de las relaciones.
Cuando has dejado de ver a los otros como almas sagradas en un viaje sagrado, no puedes ver el propósito, la razón, que se oculta tras toda relación.
El alma ha venido al cuerpo, y el cuerpo ha venido a la vida, con el propósito de evolucionar. Estáis en evolución; estáis en devenir. Y utilizáis vuestras relaciones con cualquier cosa para decidir aquello que queréis devenir.
Esa es la tarea que habéis venido a realizar aquí. Esa es la alegría de crearse a Sí mismo. O de conocerse a Sí mismo. O de llegar a ser, conscientemente, lo que uno quiere ser. Eso es lo que significa ser consciente de Uno mismo.
Habéis traído a vuestro Yo al mundo relativo para poder disponer de las herramientas con las que conocer y experimentar Quienes Realmente Sois. Y sois quienes os creáis en relación con todo lo demás.
Vuestras relaciones personales constituyen el elemento más importante en este proceso. Por lo tanto, vuestras relaciones personales son «tierra santa». Prácticamente no tienen nada que ver con el otro, pero, puesto que implican a otro, tienen todo que ver con el otro.
Etiquetas:
CONNY MENDEZ,
CONVERSACIONES CON DIOS,
DIOS,
FILOSOFIA,
METAFISICA,
RELIGION,
URANTIA
Suscribirse a:
Entradas (Atom)