sábado, 10 de octubre de 2009

¿CON QUIEN SE COMUNICA DIOS?



¿ Se trata de personas especiales? ¿En momentos especiales?



Todo el mundo es especial, y todos los momentos son buenos. No hay ninguna persona que sea más especial que otra, ni ningún momento que sea más especial que otro. Mucha gente decide creer que Dios se comunica de maneras especiales y únicamente con personas especiales. Esto libera a las masas de la responsabilidad de escuchar Mi mensaje, y aún más de aceptarlo (esa es otra cuestión), y les permite quedarse con lo que dicen otros. No tenéis que escucharme, puesto que ya habéis decidido que otros Me han oído acerca de todos los asuntos, y tenéis que oírles a ellos.

Al escuchar lo que otras personas piensan que Me han oído decir, vosotros no tenéis que pensar en absoluto.

Esta es la razón principal de que la mayoría de la gente eluda Mis mensajes a nivel personal. Si uno reconoce que recibe Mis mensajes directamente, entonces es responsable de interpretarlos. Es mucho más seguro y mucho más fácil aceptar la interpretación de otros (aunque se trate de otros que han vivido hace 2.000 años) que tratar de interpretar el mensaje que uno puede muy bien estar recibiendo en este mismo momento.

No obstante, te propongo una nueva forma de comunicación con Dios. Una comunicación de doble dirección. En realidad, eres tú quien me lo ha propuesto a Mí, ya que he venido a ti, en esta forma, aquí y ahora, en respuesta a tu llamada.



¿Por qué algunas personas - como, por ejemplo, Jesucristo - parecen escuchar más lo que Tú comunicas que otras?





Porque algunas personas están verdaderamente dispuestas a escuchar. Están dispuestas a oír, y están dispuestas a permanecer abiertas a la comunicación aun cuando lo que oyen parezca espantoso, disparatado o manifiestamente equivocado.



¿Debemos escuchar a Dios aun en el caso de que lo que diga nos parezca equivocado?



Especialmente cuando parece equivocado. Si creéis que estáis en lo cierto respecto de algo, ¿para qué necesitáis hablar con Dios?

Seguid adelante, actuando según vuestro entender. Pero observad lo que habéis estado haciendo desde el principio de los tiempos. Y mirad cómo es el mundo. Evidentemente, en algo habéis fallado; y es obvio que hay algo que no entendéis. Lo que sí entendéis ha de pareceros correcto, puesto que <> es un termino que utilizáis para designar aquello con lo que estáis de acuerdo. Por lo tanto, aquello que se os escapa aparecerá, en un primer momento, como <>.

La única manera de adelantar en esto es preguntándose a sí mismo: <<¿Qué pasaría si todo lo que considero "equivocado" fuese realmente "correcto"?>>. Todos los grandes científicos conocen esta pregunta. Lo que hace el científico no es simplemente trabajar; el científico cuestiona todos los presupuestos y principios. Todos los grandes descubrimientos han surgido de la voluntad, de la capacidad, de no estar en lo cierto. Y eso es lo que se necesita en este caso.

No podéis conocer a Dios hasta que hayáis dejado de deciros a vosotros mismos que ya conocéis a Dios. No podéis escuchar a Dios hasta que dejéis de pensar que ya habéis escuchado a Dios.

No puedo deciros Mi Verdad hasta que vosotros dejéis de decirme las vuestras.



Pero mi verdad acerca de Dios procede de Ti.



¿Quién lo ha dicho?



Otros.



¿Qué otros?



Predicadores. Vicarios. Rabinos. Sacerdotes. Libros. ¡La Biblia, por amor de Dios!



Esas no son fuentes autorizadas.



¿No lo son?



No



Entonces, ¿ que hay que sí lo sea?



Escucha tus sentimientos. Escucha tus Pensamientos más Elevados. Escucha a tu experiencia. Cada vez que una de estas tres cosas difiera de lo que te han dicho tus maestros, o has leído en tus libros, olvida las palabras. Las palabras constituyen el vehículo de Verdad menos fiable.



Hay tantas cosas que quiero decirte, tantas cosas que deseo preguntarte, que no sé por donde empezar.

Por ejemplo, ¿por qué no te revelas? Si de verdad hay un Dios, y eres Tú, ¿por qué no te revelas de un modo que todos podamos entenderlo?



Ya lo he hecho, una y otra vez. Estoy haciéndolo de nuevo aquí y ahora.



No. Me refiero a una forma de revelación que resulte incuestionable; que no se pueda negar.



¿Cómo cuál?



Como apareciendo ahora mismo ante mi vista.



Lo estoy haciendo.



¿Dónde?



Dondequiera que mires.



No. Yo quiero decir de un modo indiscutible. De un modo que ningún hombre pueda negar.



¿De que modo sería? ¿Bajo qué forma o aspecto Me harías aparecer?



Bajo la forma o aspecto que realmente tengas.



Eso sería imposible, ya que no poseo una forma o aspecto que podáis comprender. Puedo adoptar una forma o aspecto que podáis comprender, pero entonces todos supondrían que lo que han visto es la sola y única forma y aspecto de Dios, en lugar de una forma y aspecto de Dios; una entre muchas.

La gente cree que Yo soy como me ven, en lugar de cómo no me ven. Pero Yo soy el Gran Invisible, no lo que me hago ser a Mí mismo en un momento determinado. En cierto sentido, Yo soy lo que no soy. Y es de este no-ser de donde vengo, y a donde siempre retorno.

Pero cuando vengo de una u otra forma determinada - una forma bajo la que creo que la gente puede comprenderme -, entonces la gente Me atribuye esa forma para siempre jamás.

Y si viniera bajo cualquier otra forma, ante cualesquiera otras personas, los primeros dirían que no habría aparecido ante los segundos, ya que no Me habría mostrado a los segundos igual que a los primeros, ni les habría dicho las mismas cosas; de modo que ¿cómo iba a ser Yo?

Como puedes ver, no importa bajo que forma o de qué manera Me revele: cualquiera que sea la manera que elija o la forma que adopte, ninguna de ellas resultará incuestionable.



Pero si tu hicieras algo que evidenciara la verdad de quién eres más allá de cualquier duda o interrogante...



...habría todavía quienes dijeran que es cosa del diablo, o simplemente de la imaginación de alguien. O de cualquier causa distinta de Mí.

Si me revelara como Dios todopoderoso, Rey de los Cielos y la Tierra, y moviera montañas para demostrarlo, habría quienes dirían: <>.

Y eso sucedería, puesto que Dios no se revela a Sí mismo por, o a través de, la observación externa, sino de la experiencia interna. Y cuando la experiencia interna ha revelado al propio Dios, la observación externa resulta innecesaria. Y cuando la observación externa es necesaria, entonces no resulta posible la experiencia interna.

Así pues, si se pide la revelación, entonces no puede darse, puesto que el acto de pedir constituye una afirmación de que aquélla falta, de que no se está revelando nada de Dios. Esta afirmación produce la experiencia, ya que vuestro pensamiento sobre algo es creador, y vuestra palabra es productora, y vuestro pensamiento y vuestra palabra juntos resultan magníficamente eficaces en tanto dan origen a vuestra realidad. Por lo tanto, experimentaréis que Dios no se ha revelado, ya que, si lo hubiera hecho, no se lo pediríais.



¿Significa eso que no puedo pedir nada que desee? ¿Me estas diciendo que rezar por algo en realidad aleja ese algo de nosotros?



Esta es una pregunta que ha sido respondida a través de los siglos, y que ha sido respondida cada ves que se ha formulado. Pero no habéis escuchado la respuesta, o no queréis creerla.

Responderé de nuevo, con palabras de hoy, en un lenguaje actual, de la siguiente manera:

No tendréis lo que pedís, ni podéis tener nada de lo que queráis. Y ello porque vuestra propia petición es una afirmación de vuestra carencia, y al decir que queréis una cosa únicamente sirve para producir esa experiencia concreta - la carencia - en vuestra realidad."

Por lo tanto, la oración correcta no es nunca de súplica, sino de gratitud.

Cuando dais gracias a Dios por adelantado por aquello que habéis decidido experimentar en vuestra realidad, estáis efectivamente reconociendo que eso esta ahí... en efecto. La gratitud es, pues, la más poderosa afirmación dirigida a Dios; una afirmación a la que Yo habré contestado incluso antes de que me la formuléis.

Así pues, no supliquéis nunca. Antes bien, agradeced.



Pero ¿qué ocurre si yo agradezco algo a Dios por adelantado, y luego eso no aparece nunca? Eso podría llevar al desencanto y a la amargura.



La gratitud no puede utilizarse como una herramienta con la que manipular a Dios; un mecanismo con el que engañar al universo. No podéis mentiros a vosotros mismos. Vuestra mente sabe la verdad de vuestros pensamientos. Si decís <>, y al mismo tiempo está claro que eso no está en vuestra realidad presente, estáis suponiendo que Dios es menos claro que vosotros, y, por lo tanto, produciendo esa realidad en vosotros.

Dios sabe lo que vosotros sabéis, y lo que vosotros sabéis es lo que aparece en vuestra realidad.



Pero entonces ¿cómo puedo estar realmente agradecido por algo, si sé que eso no está presente?

Fe. Si tienes aunque sólo sea la fe equivalente a un grano de mostaza, moverás montañas. Sabrás que eso está presente porque Yo digo que está presente; porque Yo digo que, incluso antes de que me preguntes, habré respondido; porque Yo digo, y os lo he dicho de todas las maneras concebibles, a través de cualquier maestro que me puedas mencionar, que, sea lo que sea lo que queráis, si lo queréis en Mi nombre así será.



Sin embargo, hay tanta gente que dice que sus oraciones han quedado sin respuesta...



Ninguna oración - y una oración no es más que una ferviente afirmación de lo que ya es - queda sin respuesta. Cualquier oración - cualquier pensamiento, cualquier afirmación, cualquier sentimiento - es creador. En la medida en que sea fervientemente sostenido como una verdad, en esa misma medida, se hará manifiesto en vuestra experiencia.

Cuando se dice que una oración no ha sido respondida, lo que realmente ocurre es que el pensamiento, palabra o sentimiento sostenido de modo más ferviente a llegado a ser operativo. Pero lo que has de saber - y ese es el secreto - es que detrás del pensamiento se halla siempre otro pensamiento - el que podríamos llamar Pensamiento Promotor -, que es el que controla el pensamiento.

Por lo tanto, si rogáis y suplicáis, parece que existe una posibilidad mucho menor de que experimentéis lo que pensáis que habéis decidido, puesto que el Pensamiento Promotor que se halla detrás de cada súplica es el de que en ese momento no tenéis lo que deseáis. Ese Pensamiento Promotor se convierte en vuestra realidad.

El único Pensamiento Promotor que puede ignorar este pensamiento es uno fundado en la fé en que Dios concederá cualquier cosa que se le pida, sin falta. Algunas personas poseen este tipo de fe, pero muy pocas.

El proceso de la oración resulta mucho más fácil cuando, en lugar de creer que Dios siempre dirá <> a cada petición, se comprende intuitivamente que la propia petición no es necesaria. Entonces la oración se convierte en una plegaria de acción de gracias. No es en absoluto una petición, sino una afirmación de gratitud por lo que ya es.



Cuando dices que una oración es una afirmación de lo que ya es, ¿estas diciendo que Dios no hace nada, que todo lo que ocurre después de una oración es un resultado de la acción de rezar?



Si crees que Dios es un ser omnipotente que escucha todas las oraciones, y responde <> a unas, <> a otras, y <> al resto, estás equivocado. ¿Por qué regla de tres decidiría Dios?

Si crees que Dios es quién crea y decide todo lo que afecta a vuestra vida, estás equivocado.

Dios es el observador no el creador. Y Dios está dispuesto a ayudaros a vivir vuestra vida, pero no de la manera que supondríais.

La función de Dios no es crear, o dejar de crear, las circunstancias o condiciones de vuestra vida. Dios os ha creado a vosotros, a imagen y semejanza suya. Vosotros habéis creado el resto, por medio del poder que Dios os ha dado. Dios creó el proceso de la vida, y la propia vida tal como la conocéis. Pero Dios os dio el libre albedrío para hacer con la vida lo que queráis.

En ese sentido, vuestra voluntad respecto a vosotros es la voluntad de Dios respecto a vosotros.

Estáis viviendo vuestra vida del modo como la estáis viviendo, y Yo no tengo ninguna preferencia al respecto.

Esa es la grandiosa ilusión de la que participáis Que Dios se preocupa de un modo u otro por lo que hacéis.

Yo no me preocupo por lo que hacéis, y eso os resulta difícil de aceptar. Pero ¿os preocupáis vosotros por lo que hacen vuestros hijos cuando les dejáis salir a jugar? ¿Es importante para vosotros si juegan al corre que te pillo, al escondite o a disimular? No, no lo es, porque sabéis que están perfectamente seguros, ya que les habéis dejado en un entorno que consideráis favorable y adecuado.

Por supuesto siempre confiaréis en que no se lastimen. Y si lo hacen, haréis bien en ayudarles, curarles, y permitirles que se sientan de nuevo seguros, que sean felices de nuevo, que vuelvan a jugar otro día. Pero tampoco ese otro día os preocupará si deciden jugar al escondite o a disimular.

Por supuesto, les diréis que juegos son peligrosos. Pero no podréis evitar que vuestros hijos hagan cosas peligrosas. Al menos, no siempre; no para siempre; no en todo momento desde ahora hasta su muerte. Los padres juiciosos lo saben. Pero los padres nunca dejan de preocuparse por el resultado. Esta dicotomía - no preocuparse excesivamente por el proceso, pero sí por el resultado - describe con bastante aproximación la dicotomía de Dios.

Pero Dios, en un sentido, no siempre se preocupa por el resultado. No por el resultado final. Y ello porque el resultado final está asegurado.

Y esta es la segunda gran ilusión del hombre: que el resultado de la vida es dudoso.

Es esta duda acerca del resultado final la que ha creado a vuestro mayor enemigo: el temor. Si dudáis del resultado, dudaréis del Creador: dudaréis de Dios. Y si dudáis de Dios, entonces viviréis toda vuestra vida en el temor y la culpa.

Si dudáis de las intenciones de Dios - y de su capacidad de producir este resultado final -, entonces ¿cómo podréis descansar nunca? ¿Cómo podréis nunca hallar realmente la paz?

Sin embargo, Dios posee pleno poder para encajar las intenciones con los resultados. No podéis ni queréis creer en ello (aunque afirméis que Dios es todopoderoso), y, en consecuencia, habéis de crear en vuestra imaginación un poder igual a Dios, con el fin de encontrar una manera de que la voluntad de Dios se vea frustrada. Así, habéis creado en vuestra mitología al ser que llamáis <>. Incluso habéis imaginado a Dios en guerra con ese ser (pensando que Dios resuelve sus problemas del mismo modo que vosotros). Por fin, habéis imaginado realmente que Dios podría perder esa guerra.

Todo eso viola lo que decís que sabéis acerca de Dios, pero eso no importa. Vivís vuestra ilusión, y, de este modo, sentís vuestro temor, debido a vuestra decisión de dudar de Dios.

viernes, 25 de septiembre de 2009

¿EXISTE EL INFIERNO?






Repito la pregunta. ¿Dónde existirían los debo y no debo, si no es en Tu mundo?

En vuestra imaginación.

Sin embargo, quienes me enseñaron todo lo que sé acerca de lo correcto y lo equivocado, lo que hay que hacer o dejar de hacer, lo que se debe o no se debe hacer, me dijeron que todas aquellas reglas se fundamentaban en Ti: en Dios.

Entonces, quienes te enseñaron estaban equivocados. Yo nunca he establecido qué es lo <>> o lo <>, que <> o qué <>. Obrar así equivaldría a despojaros completamente de nuestro mayor don: la posibilidad de hacer lo que os plazca, y experimentar los resultados de ello; la oportunidad de crearos a vosotros mismos de nuevo a imagen y semejanza de Quienes Realmente Sois; el espacio para producir una realidad de vosotros mismos cada vez mayor, basada en vuestra idea más magnífica de aquello de lo que sois capaces.

Afirmar que algo - un pensamiento, palabra u obra - es <> sería tanto como deciros que no lo pusierais en práctica. Deciros que no lo pusierais en práctica sería lo mismo que prohibíroslo. Prohibiroslo sería tanto como limitaros. Y limitaros equivaldría a negar la realidad de Quienes Realmente Sois, así como la posibilidad de que creéis y experimentéis esa verdad.

Hay quienes dicen que os he dado el libre albedrío, pero luego estos mismos afirman que, si no Me obedecéis, os enviaré al infierno. ¿Qué clase de libre albedrío es ese? ¿No constituye eso una burla hacia Dios: negar todo tipo de relación auténtica entre nosotros?

Bueno, aquí entramos en otro terreno del que también quería que habláramos, y es todo ese asunto del cielo y el infierno. Por lo que puedo deducir, no existe nada parecido al infierno.

El infierno existe pero no es como vosotros pensáis, y no lo habéis experimentado por las razones que te he dado.

¿Qué es el infierno?

Es la experiencia del peor resultado posible de vuestras elecciones, decisiones y creaciones. Es la consecuencia natural de cualquier pensamiento que Me niegue, o niegue Quienes Sois en relación a Mí.

Es el dolor que sufrís a causa de un pensamiento equivocado. Pero el término <> tampoco es apropiado, ya que no existe nada que sea equivocado.

El infierno es lo opuesto a la alegría. Es la insatisfacción. Es saber Quienes y Que Sois, y fracasar a la hora de experimentarlo. Es ser menos. Eso es el infierno, y no hay ninguno mayor para vuestra alma.

Pero el infierno no existe como ese lugar que habéis imaginado, donde os quemáis en un fuego eterno, o como una forma de tormento perpetuo. ¿Qué podría pretender Yo con eso?

Incluso si Yo sostuviera la idea, extraordinariamente malvada, de que no os <> el cielo, ¿por qué habría de tener la necesidad de buscar algún tipo de venganza, o castigo, por vuestra falta? ¿No sería para Mí mucho más sencillo simplemente deshacerme de vosotros? ¿Qué vengativa parte de Mí necesitaría someteros a un sufrimiento eterno de un tipo y una intensidad más allá de cualquier descripción?

Si me contestas que la necesidad de justicia, ¿no sería suficientemente justo la simple negación de la comunión Conmigo en el cielo? ¿Hace falta también infligir un dolor sin fin?

Te digo que después de la muerte no hay ninguna experiencia semejante a la que habéis elaborado en vuestras teologías, basadas en el temor.

Pero sí existe la experiencia del alma tan infeliz, tan incompleta, tan inferior al todo, tan separada de la inmensa alegría de Dios, que para vuestra alma eso sería el infierno. Pero deja que te diga que Yo no os envío ahí, ni tampoco soy la causa de que esa experiencia os aflija. Sois vosotros, vosotros mismos, quienes creáis esa experiencia, cada vez y en cada ocasión que alejáis vuestro Yo de vuestro pensamiento más alto sobre vosotros. Sois vosotros, vosotros mismos, quienes creáis la experiencia cada vez que rechazáis a vuestro Yo; cada vez que negáis Quienes y Que Sois Realmente.

Pero ni siquiera esta experiencia es eterna. No puede serlo, puesto que no forma parte de Mi plan que permanezcáis separados de Mí para siempre. En realidad, una cosa así es una imposibilidad: para que algo así sucediera, no sólo vosotros habríais de negar Quienes Sois; también habría de hacerlo Yo. Y eso no lo haré nunca. Y mientras uno de nosotros mantenga la verdad acerca de vosotros, dicha verdad prevalecerá finalmente.

Pero si no hay infierno, ¿significa eso que puedo hacer lo que quiera, actuar como desee, realizar cualquier acción, sin temor a un castigo?

¿Necesitas el temor para poder ser, hacer y tener aquello que es intrínsecamente justo? ¿Necesitas sentirte amenazado para ser <>? ¿Y qué es <>? ¿Quién tiene la última palabra respecto a eso? ¿Quién establece las pautas? ¿¿Quién hace las normas?

Déjame que te diga algo: cada uno de vosotros es quien hace sus propias normas. Cada uno de vosotros establece las pautas. Y cada uno de vosotros decide si lo que ha hecho es bueno, si lo que hace es bueno; ya que cada uno de vosotros es el único que ha decidido Quién y Qué Es Realmente, y Quién Quiere Ser. Y cada uno de vosotros es el único que puede establecer si lo que hace es bueno.

Ningún otro os juzgará nunca, ya que ¿por qué, y cómo, podría Dios juzgar Su propia creación y decir que es mala? Si Yo quisiera que fuerais perfectos y obrarais siempre de manera perfecta, os habría dejado en el estado de total perfección del que procedéis. El fin último del proceso era que os descubrierais a vosotros mismos, que os crearais a Vosotros mismos, tal como realmente sois, y como realmente deseáis ser. Pero no podíais serlo a menos que tuvierais también la posibilidad de ser otra cosa distinta.

¿Debo, entonces, castigaros por realizar una elección que Yo Mismo he puesto ha vuestro alcance? Y si Yo no quisiera que dispusierais de esa segunda posibilidad, ¿para qué habría de crear otra que no fuera la primera?

Esta es la pregunta que debéis haceros antes de atribuirme el papel de un Dios que condena.

La respuesta directa a tu pregunta es que sí: puedes hacer lo que quieras sin temor al castigo. Sin embargo, puede resultarte útil ser consciente de las consecuencias.

Las consecuencias son los resultados naturales. No tienen nada que ver con los castigos. Son simplemente resultados: lo que resulta de la aplicación natural de las leyes naturales; lo que ocurre - de manera totalmente predecible - como consecuencia de lo que ha ocurrido.

Toda la vida física funciona según las leyes naturales. Cuando recordéis estas leyes, y las apliquéis, lograréis dominar la vida a nivel físico.

Lo que a vosotros os parece un castigo - o aquello a lo que llamaríais el mal, o la mala fortuna -, no es sino una ley natural manifestándose por sí misma.

Entonces si conociera estas leyes, y las obedeciera, nunca más volvería a tener un momento de turbación. ¿Es eso lo que me estas diciendo?

Nunca te experimentarías a Ti mismo en un estado de eso que llamas <>. No considerarías ninguna situación de la vida como un problema. No afrontarías ninguna situación con inquietud. Pondrías fin a cualquier clase de preocupación, duda o temor. Vivirías tal como imagináis que vivían Adán y Eva: no como espíritus desencarnados en el reino de lo absoluto, sino como espíritus encarnados en el reino de lo relativo. Pero gozarías de toda la libertad, de toda la alegría, de toda la paz y de toda la sabiduría, el conocimiento y la fuerza del Espíritu que eres. Serías un ser plenamente realizado.

Este es el objetivo de vuestra alma. Este es su propósito: realizarse plenamente ella misma a través del cuerpo; llegar a ser la encarnación de todo lo que realmente es.

Este es Mi plan para vosotros. Este es mi ideal: lo que Yo debo llegar a realizar por medio de vosotros. Es así, convirtiendo el concepto en experiencia, como Yo puedo conocerme a Mí mismo experimentalmente.

Las leyes del Universo son leyes que Yo he establecido. Son leyes perfectas, que crean una función perfecta de lo físico.

¿Has visto alguna vez algo más perfecto que un copo de nieve? Su complejidad, su dibujo, su simetría, su identidad consigo mismo y su originalidad respecto a todos los demás: todo es un misterio. Os asombráis ante el milagro de esta imponente manifestación de la naturaleza. Pero si puedo hacer esto con un simple copo de nieve, ¿qué crees que puedo hacer - que he hecho - con el universo?

Aunque vierais su simetría, la perfección de su diseño - desde el cuerpo más grande a la partícula más pequeña -, no seríais capaces de mantener esta verdad en vuestra propia realidad. Ni siquiera ahora, que empezáis a vislumbrar algo de él, podéis imaginar o entender sus interrelaciones. Pero podéis saber que existen dichas interrelaciones: mucho más complejas y mucho más extraordinarias de lo que vuestra comprensión actual puede abarcar. Vuestro Shakespeare lo expresó maravillosamente: <<¡Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, de las que ha soñado tu filosofía!>>

¿Cómo puedo, entonces, conocer esas leyes? ¿Cómo puedo aprenderlas?


No se trata de aprender, sino de recordar.

lunes, 7 de septiembre de 2009

EL NOMBRE DEL PADRE



A través de los universos, de todos los nombres por los que se conoce a Dios el Padre, los que se encuentran más frecuentemente son los que le designan como la Primera Fuente y Centro Universal.

El Primer Padre se conoce por varios nombres en diferentes universos y en diferentes sectores del mismo universo. Los nombres que la criatura asigna al Creador dependen en gran medida del concepto que tiene la criatura acerca del Creador. La Primera Fuente y Centro Universal no se ha revelado nunca por su nombre, sólo por su naturaleza. Si creemos que somos los hijos de este Creador, sólo es natural que lleguemos a llamarle Padre. Pero éste es un nombre de nuestra propia elección, y parte del reconocimiento de nuestra relación personal con la Primera Fuente y Centro.
El Padre Universal nunca impone ninguna forma de reconocimiento arbitrario, de adoración formal, ni de servicio servil a las criaturas volitivas inteligentes de los universos. Los habitantes evolucionarios de los mundos del tiempo y el espacio deben por sí mismos —en su corazón— reconocerle, amarle, y voluntariamente adorarle. El Creador rehusa ejercer coerción o imponer la sumisión al libre albedrío espiritual de sus criaturas materiales.

La afectuosa dedicación de la voluntad humana a hacer la voluntad del Padre es el regalo más selecto que el hombre puede hacer a Dios; en efecto, tal consagración de la voluntad de la criatura constituye la única dádiva posible de verdadero valor que puede hacer el hombre al Padre Paradisiaco. En Dios, el hombre vive, se mueve, y tiene su ser; no hay nada que el hombre pueda dar a Dios excepto esta elección de atenerse a la voluntad del Padre, y estas decisiones, efectuadas por las criaturas volitivas inteligentes de los universos, constituyen la realidad de esa adoración auténtica que es tan satisfactoria para la naturaleza del Padre Creador dominada por el amor.
Cuando hayáis obtenido verdaderamente conciencia de Dios, luego de descubrir realmente al Creador majestuoso y cuando comencéis a experimentar la comprensión de la presencia del controlador divino que en vosotros reside, entonces, según vuestro esclarecimiento y de acuerdo con la manera y método mediante los cuales revelan a Dios los Hijos divinos, encontraréis un nombre para el Padre Universal, que expresará adecuadamente vuestro concepto de la Primera Fuente y Centro. Así pues, en diferentes mundos y en varios universos, el Creador se reconoce por numerosos apelativos, que en espíritu de relación significan todos lo mismo, pero, en palabras y símbolos, cada nombre responde al grado, la profundidad, de su entronización en el corazón de sus criaturas de determinado dominio.

Cerca del centro del universo de universos, el Padre Universal suele conocerse por nombres que pueden considerarse representativos de la Primera Fuente. Más allá en los universos del espacio, los términos empleados para designar al Padre Universal significan más frecuentemente el Centro Universal. Aún más allá en la creación estelar, como en el mundo sede central de vuestro universo local, se le conoce como la Primera Fuente Creadora y el Centro Divino. En una constelación cercana, Dios se denomina el Padre de los Universos. En otro, el Sustentador Infinito, y hacia el este, el Controlador Divino. Él también ha sido designado como el Padre de las Luces, el Don de Vida, y el Único Todopotente.

En aquellos mundos en los que ha vivido una vida de otorgamiento un Hijo Paradisiaco, a Dios generalmente se le conoce por algún nombre indicativo de relación personal, afecto tierno, y devoción paterna. En la sede central de vuestra constelación se refieren a Dios como el Padre Universal y en diferentes planetas de vuestro sistema local de mundos habitados, es conocido alternativamente como el Padre de Padres, el Padre Paradisiaco, el Padre de Havona, y el Padre Espíritu. Los que conocen a Dios a través de las revelaciones de los otorgamientos de los Hijos Paradisiacos, ceden con el tiempo a la atracción sentimental de la relación conmovedora de la asociación de Creador—criatura, y se refieren a Dios como «nuestro Padre».
En un planeta de criaturas con sexo, en un mundo en el cual los impulsos de la emoción paternal son intrínsecos en el corazón de sus seres inteligentes, el término Padre se vuelve un nombre muy expresivo y apropiado para el Dios eterno. Él es mejor conocido, más universalmente reconocido, en vuestro planeta, Urantia, por el nombre de Dios. El nombre que se le dé es de poca importancia; lo significativo es que debéis conocerle y aspirar a ser semejante a él. Vuestros profetas de antaño le llamaron con verdad «el Dios sempiterno» y se refirieron a él como el que «mora en la eternidad».

viernes, 28 de agosto de 2009

LA VIDA ES UNA ESCUELA?

Hay quienes dicen que la vida es una escuela, que estamos aquí para aprender unas determinadas lecciones, que una vez <> podremos continuar con otros objetivos mayores, liberados ya de las cadenas del cuerpo. ¿Es eso cierto?

Es otra parte de vuestra mitología, basada en la experiencia humana.

¿La vida no es una escuela?

No.

¿No estamos aquí para aprender?

No.

Entonces ¿por qué estamos aquí?

Para recordar y re-crear Quiénes Sois.

Os lo he dicho una y otra vez, y no Me creéis. Pero así ha de ser; ya que, verdaderamente, si no os creáis como Quienes Sois, no podéis ser.

Bueno, me he perdido. Volvamos a lo de la escuela. He escuchado a un maestro tras otro decirnos que la vida es una escuela. Francamente, me choca oírte negarlo.

La escuela es un lugar adonde uno va si hay algo que uno no sabe y quiere saber. No es un lugar adonde uno va si ya sabe algo y simplemente quiere experimentar su sabiduría.

La vida (como la llamáis) es una oportunidad para vosotros de saber experimentalmente lo que ya sabéis conceptualmente. No necesitáis aprender nada al respecto. Necesitáis simplemente recordar lo que ya sabéis, y obrar en consecuencia.

No estoy seguro de entenderlo.

Empecemos por aquí. El alma - vuestra alma - ya sabe todo lo que se puede saber en todo momento. Nada se le oculta, nada desconoce. Pero saberlo no es suficiente. El alma aspira a experimentarlo.

Podéis saber que sois generosos, pero a menos que hagáis algo que demuestre generosidad, no tenéis sino un concepto. Podéis saber que sois amables, pero a menos que hagáis algo que demuestre amabilidad con alguien, no tenéis sino una idea sobre vosotros mismos.

El único deseo de vuestra alma es convertir ese magnífico concepto de sí misma en su mayor experiencia. En tanto el concepto no se convierta en experiencia, todo lo que hay es especulación. Yo he estado especulando sobre Mí mismo durante mucho tiempo. Más del que tú y Yo podríamos recordar conjuntamente. Más que la edad del universo multiplicada por sí misma. ¡Ve, pues, qué joven es - qué nueva es - Mi experiencia de Mí mismo!

Me he perdido de nuevo. ¿Tu experiencia de Ti mismo?

Sí Permíteme que te lo explique de este modo:

En el principio, lo que Es era todo lo que había, y no había nada más.

Pero Todo Lo Que Es no podía conocerse a sí mismo, pues Todo Lo Que Es era todo lo que había, y no había nada más. Así, Todo Lo Que Es... no era, ya que, en ausencia de cualquier otra cosa, Todo Lo Que Es no es.

Este es el gran <> al que han aludido los místicos desde el principio de los tiempos.

Ahora bien, Todo Lo Que Es sabía que era todo lo que había; pero eso no era suficiente, puesto que sólo podía conocer su total magnificencia conceptualmente, no experiencialmente. Sin embargo es la experiencia de sí mismo lo que anhelaba, puesto que quería saber que le apetecía ser tan magnífico. Aún así, eso era imposible, ya que el propio término magnífico es un termino relativo. Todo Lo Que Es no podía saber que le apetecía ser magnífico a menos que lo que no es lo descubriera. En ausencia de lo que no es, lo que Es no es.

¿Lo entiendes?

Creo que sí. Continúa.

De acuerdo. Lo único que Todo Lo Que Es sabía es que no había nada más. Así no podía, ni lograría, nunca conocerse a Sí mismo desde un punto de referencia exterior a Sí mismo: dicho punto de referencia no existía. Sólo existía un punto de referencia, y era el único lugar interior. El <>. El <>.

Aún así, el Todo de Todo decidió conocerse experimentalmente.

Esta energía - pura, invisible, inaudible, inobservada y, por lo tanto, desconocida - por - cualquier - otra energía - decidió experimentarse a Sí misma como la total magnificencia que era. Para ello, se dio cuenta de que habría de utilizar un punto de referencia interior.

Se hizo el razonamiento, totalmente correcto, de que cualquier parte de Sí mismo había de ser necesariamente menos que el total, y, por tanto, si simplemente se dividía a sí mismo en partes, cada parte, al ser menos que el total, podía mirar al resto de Sí mismo y ver su magnificencia.

Así, Todo Lo Que Es se dividió a Sí mismo, convirtiéndose, en un momento glorioso, en lo que es esto y lo que es aquello. Por primera vez, existían esto y aquello, completamente separados lo uno de lo otro. Y aun así, existían simultáneamente; tal como sucedía con todo lo que no era ninguno de los dos.

Así de repente existían tres elementos: lo que está aquí; lo que está allí, y lo que no está ni aquí ni allí, pero que debe existir para que aquí y allí existan.

Es la nada lo que sostiene al todo. Es el no-espacio el que sostiene al espacio. Es el todo el que sostiene a las partes.

¿Lo entiendes?

¿Me sigues?

Creo que sí, realmente. Lo creas o no, lo has ilustrado de una forma tan clara que creo que verdaderamente lo entiendo.

Voy a ir más lejos. Esa nada que sostiene al todo es lo que algunas personas llaman Dios. Pero eso tampoco resulta acertado, puesto que sugiere que existe algo que Dios no es; a saber, todo lo que no es <>. Pero Yo soy Todas las Cosas - visibles e invisibles -, de modo que esta descripción de Mí como el Gran Invisible, la Nada, el No - Espacio, una definición de Dios esencialmente mística, al modo oriental, no resulta más acertada que la descripción esencialmente práctica, al modo occidental, de Dios como todo lo visible. Quienes creen que Dios es Todo lo Que Es y Todo lo Que No Es son quienes lo entienden correctamente.

Ahora bien, al crear lo que está <> y lo que está <>, Dios hizo posible que Dios se conociera así mismo. En el momento de está gran explosión de su interior, Dios creó la relatividad, el mayor don que se hizo nunca a sí mismo. De este modo, la relación es el mayor don que Dios os hizo nunca; pero discutiremos este aspecto más adelante.

Así pues, a partir de la Nada surgió el Todo; por cierto, un acontecimiento espiritual del todo coherente con lo que vuestros científicos llaman la teoría del Big Bang.

Como todos los elementos se hallaban en movimiento, se creó el tiempo, puesto que algo que primero estaba aquí luego estaba allí, y el período que empleaba en ir de aquí a allí resultaba mensurable.

Exactamente como las partes de Sí mismo visibles empezaron a definirse por sí mismas, unas <> con las otras, así sucedió también con las partes invisibles.

Dios sabía que, para que existiera el amor - y se conociera sí mismo como puro amor -, había de existir también su contrario. Así, Dios creó voluntariamente la gran polaridad: el opuesto absoluto del amor - todo lo que el amor no es -, que ahora llamamos temor. Desde el momento en que existía el temor, el amor podía existir como algo que se podía experimentar.

Es a esta creación de dualidad entre el amor y su contrario a la que se refieren los humanos, en sus diversas mitologías, como el nacimiento del diablo, la caída de Adán, la rebelión de Satán, etc."

Del mismo modo que habéis decidido personificar el amor puro en el personaje que llamáis Dios, también habéis decidido personificar el temor abyecto en el personaje que llamáis el demonio.

En la Tierra, algunos han establecido mitologías algo más elaboradas en torno a este acontecimiento, completadas con argumentos de batallas y guerras, soldados angélicos y guerreros diabólicos, las fuerzas del bien y del mal, de la luz y de la oscuridad.

Esta mitología ha constituido el primer intento por parte de los hombres de entender, y explicar a los demás de manera que pudieran entenderlo, un acontecimiento cósmico del que el alma humana es profundamente consciente, pero que la mente apenas puede concebir.

Al dar el universo como una versión dividida de Sí mismo, Dios produjo, a partir de la energía pura, todo lo que ahora existe; tanto lo visible como lo invisible.

En otras palabras, no sólo se creaba de este modo el universo físico, sino también el universo metafísico. La parte de Dios que forma el segundo término de la ecuación <> explotó también en un infinito número de unidades más pequeñas que el conjunto. A estas unidades de energía las llamaríais espíritus.

En algunas de vuestras mitologías religiosas se afirma que <> tiene muchos hijos espirituales. Este paralelismo con la experiencia humana de la vida que se multiplica parece ser el único modo de que las masas puedan captar en realidad la idea de la súbita aparición - la súbita existencia - de innumerables espíritus, comprendiendo la totalidad de Mí, son, en un sentido cósmico, Mí descendencia.

Mi divino propósito al dividirme era crear suficientes partes de Mí como para poder conocerme a Mí mismo experimentalmente. Sólo hay una manera en que el Creador puede conocerse experiencialmente en cuanto Creador, y es creando. Así, di a cada uno de los innumerables partes de mí (a todos mis hijos espirituales) el mismo poder de crear que Yo poseo en su totalidad.

A eso es a lo que se refiere vuestra religión cuando afirma que fuisteis creados <>. Esto no significa, como han dicho algunos, que nuestros cuerpos físicos sean iguales (aunque Dios puede adoptar cualquier forma física que quiera para un determinado propósito). Significa que nuestra esencia es la misma. Estamos hechos de la misma sustancia. ¡SOMOS la <>! Con las mismas propiedades y capacidades, incluyendo la capacidad de crear realidad física de un soplo.

Mí propósito al crearos a vosotros, Mi descendencia espiritual, era conocerme a Mí mismo como siendo Dios. No tenía modo de hacerlo, salvo a través de vosotros. Así, se puede decir (y se ha dicho muchas veces) que Mi propósito respecto a vosotros es que vosotros os conozcáis como siendo Yo.

Esto parece extraordinariamente simple, pero resulta muy complejo, ya que sólo hay un modo de conoceros como siendo Yo, y es conoceros primero como siendo no Yo.


martes, 11 de agosto de 2009

HOY QUIERO REGALARTE...

Hoy tan solo quiero regalarte de nuevo mucha luz
como energía cósmica, símbolo de sabiduría, y
paz, signo de equilibrio , tolerancia y buena voluntad…
sinónimos de amor, salud, de cuerpo, alma y espíritu,
felicidad plena y universal…
prosperidad, en lo ascendente y espiritual…
que puedas verme más allá del horizonte,
riqueza material, y que la puedas compartir .
Hoy tan solo quiero regalarte de nuevo, un amanecer,
como signo de esperanza de un mañana mejor,
luz de luna, para creer que aun te puedes enamorar,
el abrir de una flor, para que veas la magia de tu creador,
un ocaso, que te permita reposar las cosas bellas que
acabas de compartir,
la sonrisa inocente de un niño, sin prejuicio,
en plena libertad ofreciéndote tan solo su amistad.
Hoy tan solo quiero regalarte de nuevo amor divino,
que no distingue el buen o mal humor,
mucha alegría, risas y llanto…pero de felicidad,
que disfrutes los pequeños detalles que hacen
la grandeza de tu hermosa humanidad…
un toque de belleza, en tu interior,
y que no distinga lo superfluo del exterior…
un toque de sentimiento, que es lo que tu alma
desempeña mejor.
Hoy tan solo quiero regalarte unas frases,
símbolos y enseñanzas inequívocos que alguna vez
el Maestro os dejo…
“Paz a los hombres de buena voluntad”
“Lo que de la boca sale, del corazón procede”
“Yo soy el camino y la vida seguidme”
. En verdad, no hay tiranía, excepto en tu imaginación.
Puedes llegar a casa cuando quieras. Volveremos a estar juntos cuando quieras. El éxtasis de tu unión conmigo lo conocerás de nuevo. Y también la sensación del viento sobre tu rostro, y el sonido de un grillo bajo cielos diamantinos en una noche de verano.
A la primera señal de un arco iris y al primer grito de un bebé recién nacido. Al último rayo de un ocaso espectacular y a la última respiración de una vida espectacular.
Yo estoy contigo siempre hasta el fin mismo del tiempo. Tu unión conmigo es completa, siempre fue, siempre es, y siempre será.
Tu y Yo somos Uno, tanto hoy como en la Eternidad.
Haz que tus días y tus noches sean reflejos de la más alta idea de tu interior. Permite que tus momentos de Ahora estén plenos de un éxtasis espectacular de Dios hecho manifiesto a través de ti. Hazlo mediante la expresión de tu Amor, eterno e incondicional, por todos aquellos cuyas vidas tocas. Sé una luz en la oscuridad y no la maldigas.
Sé un portador de la luz.
Tú lo eres.
Selo plenamente.

martes, 4 de agosto de 2009

Del mismo modo -aunque en un grado algo inferior-, la presunción, la falta de moderación y la gula producen malestar físico, o falta de bienestar.


Toda enfermedad ha sido creada antes en la mente.
¿Cómo puede ser? ¿Y qué hay de las enfermedades contraídas por contagio, como los resfriados o el SIDA?


Nada ocurre en vuestra vida -nada- sin que primero haya sido un pensamiento. Los pensamientos son como imanes, que atraen sus efectos sobre uno. Puede que el pensamiento no siempre sea evidente -y, en consecuencia, claramente causal-, tal como: «Voy a contraer una terrible enfermedad». Es posible que sea (y normalmente es) mucho más sutil que eso: «No merezco vivir»; «Mi vida es un lío»; «Soy un perdedor»; «Dios va a castigarme»; «Estoy hasta la coronilla de mi vida».


Estos pensamientos constituyen una forma de energía muy sutil, pero sumamente poderosa. Las palabras son menos sutiles, más densas. Las acciones constituyen la forma más densa de las tres. La acción es energía en una forma física fuerte, con un movimiento potente. Cuando piensas, hablas y actúas según un concepto negativo tal como «Yo soy un perdedor», pones una enorme cantidad de energía en movimiento. No es de extrañar que cojas un resfriado; y aun eso sería lo de menos.


Resulta muy difícil invertir los efectos del pensamiento negativo una vez éstos han adquirido forma física. No es imposible, pero sí muy difícil. Se requiere un acto de fe excepcional. Se requiere una extraordinaria confianza en la fuerza positiva del universo, llámese Dios, Diosa, Motor Inmóvil, Fuerza Primera, Causa Primera, o lo que sea.
Los sanadores poseen precisamente esta fe. Es una fe que penetra en el Conocimiento Absoluto. Saben que estás preparado para ser completo y perfecto en este mismo momento. Ese conocimiento es también un pensamiento, y muy poderoso. Tiene el poder de mover montañas, por no hablar de las moléculas de tu cuerpo. Así es como los sanadores pueden curar, incluso a distancia.


El pensamiento no conoce distancias. Viaja alrededor del mundo y atraviesa el universo en menos tiempo del que tardas en pronunciar la palabra.
«Mándalo de palabra, y quede sano mi criado.» Y así fue, en ese mismísimo momento, incluso antes de que acabara la frase. Tal era la fe del centurión.
Pero todos vosotros sois leprosos mentales. Vuestra mente está corroída por pensamientos negativos. Algunos de ellos os los han metido. Muchos de ellos realmente los inventáis -los conjuráis- vosotros mismos, y luego les dais abrigo y cobijo durante horas, días, semanas, meses, e incluso años.


... y os sorprendéis porque caéis enfermos.
Puedes «resolver algunos de tus problemas de salud», como dices, si resuelves los problemas de tu pensamiento. Efectivamente, puedes curar algunas de las enfermedades que ya has contraído (que te has dado a ti mismo), además de prevenir nuevos e importantes problemas en fase de desarrollo. Y todo esto puedes hacerlo cambiando tu pensamiento.
Y también -y odio decir esto, pues parece demasiado mundano para venir de Dios-, ¿por el amor de Dios!, cuida más de ti mismo.
Cuidas pésimamente de tu cuerpo, prestándole muy poca atención hasta que no sospechas que algo anda mal. No haces prácticamente nada en el sentido de un mantenimiento preventivo. Cuidas más a tu coche que a tu cuerpo, y no exagero.


No sólo no previenes posibles problemas realizando chequeos médicos anuales, y utilizando las terapias y medicinas de que dispones (¿por qué vas al médico, le pides ayuda, y luego no tomas las medicinas que te receta?, ¿puedes responderme a eso?); también maltratas a tu cuerpo terriblemente entre estas visitas respecto a las que no haces nada.
No lo ejercitas, de modo que se vuelve flojo y, lo que es peor, débil por falta de uso.


No lo alimentas adecuadamente, con lo cual aún se debilita más. Luego lo llenas de toxinas y venenos, y de las más absurdas sustancias que hacéis pasar por comida. Y aun así ese maravilloso motor funciona; aun así sigue adelante, haciendo frente a este ataque.

sábado, 1 de agosto de 2009

Joan Osborne - One of us



If God had a name what would it be?
And would you call it to his face?
If you were faced with Him in all His glory
What would you ask if you had just one question?

yeah, yeah, God is great
Yeah, yeah, God is good
yeah, yeah, yeah-yeah-yeah

What if God was one of us?
Just a slob like one of us
Just a stranger on the bus
Tryin' to make his way home?

If God had a face what would it look like?
And would you want to see if, seeing meant
That you would have to believe in things like heaven
And in Jesus and the saints, and all the prophets?

yeah, yeah, God is great
Yeah, yeah, God is good
yeah, yeah, yeah-yeah-yeah

What if God was one of us?
Just a slob like one of us
Just a stranger on the bus
Tryin' to make his way home?

Tryin' to make his way home?

Back up to heaven all alone
Nobody calling on the phone
Cept for the Pope maybe in Rome

yeah, yeah, God is great
Yeah, yeah, God is good
yeah, yeah, yeah-yeah-yeah

What if God was one of us?
Just a slob like one of us
Just a stranger on the bus
Tryin' to make his way home?

Back up to heaven all alone
No, just tryin' to make his way home
Nobody calling on the phone
Cept for the Pope maybe in Rome

You've got a friend -Carole King- Subtitulada

EL SENTIMIENTO ES EL LENGUAJE DEL ALMA

viernes, 24 de julio de 2009

DIOS EN EL CINE?

Hay un pasaje hermoso en el libro 1 de conversaciones, en el cual le dice DIOS a Neal, "YO ESTOY EN LA PELICULA QUE SE ESTRENO AYER, EN LA CANCIÓN QUE SE ACABA DE ESCRIBIR, EN EL TINTINEO DE LAS GOTAS DE LLUVIA AL CAER..."
Lo analizamos y nos damos cuenta que DIOS es omnipotente, omninicente, y su sabiduría y estadía no reconoce limites. En el sentido de que no lo podemos encasillar en un lugar o tiempo en especìfico.

DIOS es mucho más grande que eso, de tal suerte que no lo podemos concebir bajo ningun concepto tangible que comunmente conocemos. Y realmente no hace falta, el simple hecho de levantarnos en un nuevo día, el ya es un manifiesto total, y sin embargo no nos damos cuenta o no queremos darnos cuenta.

El concepto de DIOS no hay que entenderlo, solo es cuestión de creer que en cada paso de nuestra existencia el esta a nuestro lado. Todo lo que realicemos a lo largo de nuestra vida, EL, siempre estará con nosotros.

Esa es realmente la FE, el creer sin ver, el saber que cumple lo que promete, y que nunca nos abandona. Más bien al contrario, muchos de nosotros, le cerramos la puerta de nuestra casa y corazón.
El se manifiesta en los más mínimos detalles a cada instante, y hay que saber reconocerle.
No nos neguemos la oportunidad de convivir con EL, bien vale la pena su sabidurìa.

Ahora bien, DIOS, no es el actor de moda ni sale de actor principal en una película, pero si sale de incognito en las escenas que nos enseñan un sentimiento de amor, bondad y caridad, El autor del guiòn, tal vez no lo sepa, pero ha sido tocado por la inspiración divina en un acto de bondad para sus semejantes.

Y lo mismo pasa con los libros, las canciones y todo manifiesto escrito, oral o actoral. Asi que debemos de poner mucha atención en todo lo que llegue a nuestras mentes por cualquier medio informàtico.

Bueno este es mi particular punto de vista, me encantaría debatir el tema o recibir comentarios.
Que DIOS los colme de bendiciones.

lunes, 1 de junio de 2009

QUE ES TODO ESTO DE CONVERSACIONES CON DIOS?

Aqui no me refiero a ninguna religión, dogma, secta o congregación que se le paresca. Esto es más trascendental, es algo más sublime en todos los sentidos. El simple hecho que mediante el autor de este libro, que a pesar de que se escribiò hace algunos años, los conocimientos que podemos adquirir mediante estas lecturas, no tienen tiemnpo ni son cosas de moda.
El hecho es de poder hablar y comunicarte con DIOS, EL CREADOR o como lo quieras llamar,Cada vez que te sumerges en la lectura, es como si mantuvieras la conversación directamente con EL.
El tener estos conocimientos, si echa por tierra muchos mitos, falsas creencias y nos revela secretos que han estado en las mentes de unos cuantos, dando a conocer lo que a la gente en el poder religioso polìtico le conviene que sepamos.
Pero ese no es el punto. Aunque ciertamente en el libro dos y tres, si se abordan temas de geopolitica y economìa. El maestro JESUS, dijo, "LA VERDAD OS HARA LIBRES"

El hablar de temas tan triviales y cotidianos, que cualquier religión no se atrevería, sin sus debidas precauciones, aqui se habla sexualidad, preferencia sexual, erotismo, espiritualidad, materialismo, riqueza en todos los sentidos, esperanza etc. con toda la naturalidad de que es algo intrínseco a nuestra humanidad.

Claro esta que para hablar de estos temas, es a travès del conocimiento de las leyes universales, las cuales son imperturbables e incorruptibles.
Verdades universales como, "NO HAGAS A OTRO QUE NO QUIERAS QUE TEHAGAN A TI" "LA LEY DE CAUSA Y EFECTO", "AMA A LOS DEMAS COMO A TI MISMO"
Saber que el actuar bajo un libre albedrío, implica una rsponsabilidad en si mismo, que no podemos culpar a nadie de lo que nos acontece. Y esto es el principio del mentalismo.
Abordamos METAFISICA, ciertamente de igual forma los grandes maestros la han utilizado en plena conciencia. Hoy día la podemos asimilar con los escritos maravillosos que nos dejó Conny Méndez.
Y bueno podemos extender estas referencias, pero lo dejaremos para la próxima ocasiòn.
Un abrazo fraternal.

martes, 5 de mayo de 2009

PREGUNTA A DIOS ¿Cómo puedo resolver los problemas de salud que tengo?

¿Cómo puedo resolver los problemas de salud que tengo?

He sufrido bastantes problemas crónicos en las tres últimas vidas.

¿Por qué los sigo teniendo ahora, en esta vida?

RESPUESTA DE DIOS


En primer lugar, vamos a dejar clara una cosa: tú amas esos problemas; o, en cualquier caso, la mayoría de ellos. Los has utilizado admirablemente para compadecerte de ti mismo y atraer la atención de los demás hacia ti mismo.

En las pocas ocasiones en que no ha sido así, ha sido sólo porque han ido demasiado lejos. Más lejos de lo que tú pensabas que irían cuando los creaste.
Debes entender algo que probablemente ya sabes: toda enfermedad es creación de uno mismo. Incluso los médicos más convencionales están empezando a ver que la gente crea sus propias enfermedades.

La mayoría de las personas lo hacen de un modo totalmente inconsciente (ni siquiera saben que lo hacen). Así; cuando caen enfermos, no saben qué les pasa. Parece como si algo les aconteciera. en lugar de haberse hecho ellos algo a sí mismos.
Esto ocurre porque la mayoría de las personas van por la vida inconscientemente, y no sólo en lo que se refiere a la salud y sus consecuencias. Fuman, y luego se sorprenden porque tienen cáncer.

Ingieren animales y grasa, y luego se sorprenden porque tienen las arterias obstruidas.
Se pasan la vida enfadándose, y luego se sorprenden porque tienen infartos.
Compiten con los demás -despiadadamente, y bajo un estrés increíble-, y luego se sorprenden porque tienen apoplejías.
La verdad que se oculta tras todo esto es que a la mayoría de las personas les preocupa su muerte.

La preocupación es precisamente la peor forma de actividad mental que hay después del odio, y resulta profundamente autodestructiva. La preocupación no tiene sentido. Es malgastar la energía mental. Además, crea reacciones bioquímicas que dañan al cuerpo, produciendo un sinfín de problemas que van desde una simple indigestión hasta una parada cardiaca.
La salud mejorará casi en el mismo momento en que cese la preocupación.

La preocupación es la actividad de una mente que no entiende su vinculación conmigo.
El odio es la enfermedad que resulta más gravemente perjudicial para la mente. Envenena el cuerpo, y sus efectos son prácticamente irreversibles.

El temor es lo más opuesto a todo lo que sois, y, en consecuencia, ejerce un efecto de oposición en vuestra salud física y mental. El temor es la preocupación llevada al extremo.
La preocupación, el odio y el temor -junto con sus vástagos: la ansiedad, la amargura, la impaciencia, la avaricia, la crueldad, la severidad y la condena-, todo ello ataca al nivel celular del cuerpo. En estas condiciones, resulta imposible tener un cuerpo sano.

Pregunta a Dios ¿Hay seres vivos en otros planetas?

12. ¿Hay seres vivos en otros planetas?

¿Nos han visitado? ¿Nos están observando?

¿Veremos alguna evidencia -irrefutable e indiscutible- de vida extraterrestre durante nuestra vida?

¿Cada forma de vida tiene su propio Dios?

¿Y Tú eres el Dios de todas ellas?

RESPUESTA DE DIOS


Sí a la primera parte.

Sí a la segunda.

Sí a la tercera.

No puedo contestar a la cuarta, puesto que ello requeriría que Yo predijera el futuro; y eso es algo que no voy a hacer.
No obstante, hablaremos mucho más acerca de eso llamado el futuro en el Libro Dos; y hablaremos de la vida extraterrestre y de la(s) naturaleza(s) de Dios en el Libro Tres.

¡Ah!, pero ¿va a haber también un Libro Tres?
Permíteme que esboce el plan.
El Libro Uno tiene que contener verdades básicas, conocimientos primarios, y tratar de cuestiones personales esenciales.

El Libro Dos debe contener verdades de mucho mayor alcance, conocimientos más importantes, y tratar de asuntos mundiales.
El Libro Tres tiene que contener las mayores verdades que seáis capaces de entender, y tratar de cuestiones universales, cuestiones relacionadas con todos los seres del universo.
Ya veo. ¿Es una orden?
No. Si preguntas eso es que no has entendido nada de lo que hay en este libro.
Tú has elegido realizar esta obra; y has sido elegido. El círculo está completo. ¿Lo entiendes?
Sí.

¿EL SEXO DEBE SER DIVERTIDO?

Para algunos, «divertido» se refiere a sensaciones del cuerpo. Para otros, «divertido» puede ser algo completamente distinto. Todo depende de quién pienses que eres y de qué estés haciendo.
Hay mucho más que decir acerca del sexo de lo que hemos dicho aquí; pero nada más importante que esto: el sexo es alegría y muchos de vosotros habéis hecho del sexo algo totalmente diferente.

Sí; el sexo también es santo. Pero la alegría y la santidad son compatibles (en realidad, son la misma cosa), y muchos de vosotros pensáis que no lo son.
Vuestras actitudes ante el sexo constituyen un microcosmos de vuestras actitudes ante la vida. La vida debería ser alegría, celebración, y se ha convertido en una experiencia de «no tener nunca bastante», de temor, ansiedad, envidia, rabia y tragedia. Y lo mismo puede decirse respecto al sexo.

Habéis reprimido el sexo, igual que habéis reprimido la vida, en lugar de verlo como la plena expresión del Yo, como entrega y alegría.
Habéis deshonrado el sexo, como habéis deshonrado la vida, calificándolo de malo y de cruel, en lugar de verlo como el más alto don y el mayor placer.

Antes de que protestes y me digas que no habéis deshonrado la vida, fíjate en vuestras actitudes colectivas respecto a ella. Cuatro de cada cinco personas en todo el mundo consideran la vida como una desgracia, una tribulación, un período de prueba, una deuda kármica que se debe pagar, una escuela donde hay que aprender duras lecciones, y, en general, una experiencia que se debe soportar mientras se espera la verdadera alegría, la que viene después de la muerte.
Es deshonrar la vida el que tantos de vosotros penséis de ese modo.

Resulta, pues, poco sorprendente que hagáis extensiva esta deshonra al propio acto que crea la vida.
La energía que subyace al sexo es la misma energía que subyace a la vida, ¡que es la vida! El sentimiento de atracción y el deseo -intenso y, a menudo, urgente- de acercarse unos a otros, de hacerse uno, constituye la dinámica esencial de todo lo que vive. Lo he incorporado a todo. Es innato, inherente, interno a Todo lo que Es.

Los códigos morales, las constricciones religiosas, los tabúes sociales y las convenciones emocionales que habéis establecido en torno al sexo (y, por cierto, también en torno al amor y todo lo relativo a la vida) han hecho que para vosotros resulta prácticamente imposible celebrar vuestro ser.

Desde el principio de los tiempos, todo hombre ha deseado siempre amar y ser amado. Y desde el principio de los tiempos, el hombre ha hecho todo lo que estaba en su mano para que eso resultara imposible. El sexo constituye una extraordinaria expresión de amor; de amor a otro, de amor a Sí mismo, de amor a la vida. ¡Deberíais, pues, amarlo! (Y lo hacéis; pero no podéis decirle a nadie que lo hacéis; no os atrevéis a demostrar cuánto lo amáis, pues os llamarían pervertidos. Sin embargo, es esta idea la que constituye una perversión.)

En nuestro próximo libro, consideraremos el sexo con mucho mayor detalle; exploraremos con más detenimiento su dinámica, puesto que se trata de una experiencia y de una cuestión con implicaciones dramáticas a escala global.

Por ahora -y en tu caso-, simplemente debes saber esto: Yo no os he dado nada que sea deshonroso; y menos vuestro propio cuerpo y sus funciones. No hay ninguna necesidad de ocultar vuestro cuerpo ni sus funciones; ni vuestro amor a ellas, y a los demás.
Vuestros programas de televisión no tienen ningún problema en mostrar la violencia desnuda, pero en cambio no se atreven a mostrar el amor desnudo. Toda vuestra sociedad refleja esta escala de valores.

PREGUNTA A DIOS ¿ES BUENO EL SEXO?

¿Es bueno el sexo?
¡Vamos, que cuál es el meollo de esta experiencia humana!
¿El objetivo del sexo es puramente la procreación, como afirman algunas religiones?
¿Es cierto que la santidad y la iluminación se obtienen mediante la negación -o transmutación- de la energía sexual?
¿Es correcto practicar el sexo sin amor?
La sensación física ¿es suficiente razón para justificarlo?

RESPUESTA DE DIOS

¡Claro que el sexo es «bueno»! Una vez más : si Yo no quisiera que jugarais a determinados juegos, no os habría dado los juguetes. ¿Acaso les das tú a tus hijos cosas con las que no quieres que jueguen?

Juega con el sexo. ¡Juega! Es una maravillosa diversión. ¡Vaya! Si hablamos estrictamente de experiencias físicas, es precisamente la mayor diversión que podéis tener con vuestro cuerpo.
Pero, ¡por el amor de Dios!, no destruyas la inocencia sexual ni el placer y la pureza de la diversión, la alegría, haciendo un mal uso del sexo. No lo utilices como instrumento de poder, o con un propósito oculto; para la gratificación del propio ego, o para ejercer la dominación; para cualquier propósito distinto de la más pura alegría y el más elevado éxtasis, dado y compartido, que es el amor, y el amor recreado que es nueva vida. ¿Acaso no he elegido una deliciosa manera de que os multipliquéis?

Respecto a la negación, ya hemos tratado antes de ella. Nunca se ha alcanzado nada sagrado a través de la negación. Sin embargo, los deseos cambian a medida que se vislumbran realidades cada vez mayores. Por lo tanto, no resulta inusual que determinadas personas simplemente deseen menos, o ninguna, actividad sexual; o, por lo mismo, reduzcan algunas de las actividades del cuerpo. Para algunos, las actividades del alma pasan a un primer plano y se consideran, con mucho, las más placenteras.

La moraleja sería: cada uno a lo suyo, y sin juzgar a los demás.
La respuesta a la última parte de tu pregunta sería: no necesitas tener una razón para nada. Simplemente, sé la causa.
Sé la causa de tu experiencia.
Recuerda que la experiencia produce el concepto de Yo, el concepto produce creación, y la creación produce experiencia.

¿Quieres experimentarte a ti mismo como una persona que practica el sexo sin amor? ¡Adelante! Lo harás en tanto no quieras otra cosa. Y lo único que hará -que puede hacer- que abandones esta conducta, o cualquiera, es que en ti surja un nuevo pensamiento acerca de Quien Eres. Es así de sencillo; y así de complejo.

11. ¿Por qué hiciste del sexo una experiencia humana tan buena, tan impresionante y tan poderosa, si todo lo que debemos hacer es apartarnos de él todo lo posible? ¿Qué pasa? En este sentido, ¿por qué todas las cosas divertidas «engordan, están prohibidas o son pecado»?
Con lo que acabo de decir, he contestado también a la última parte de esta pregunta. Todas las cosas divertidas no engordan, están prohibidas o son pecado. No obstante, vuestra vida constituye un interesante ejercicio a la hora de definir qué es o no divertido.

sábado, 2 de mayo de 2009

¿HERRAMIENTA DE UNA RELACION DURADERA?

De acuerdo. Entonces, quiero encontrar las herramientas para lograr una relación duradera; y dices que iniciar la relación con un objetivo consciente es una de ellas.
Sí.


DIOS DICE AL RESPECTO


Debes estar seguro de que tú y tu pareja estáis de acuerdo en el objetivo.
Si ambos estáis de acuerdo a un nivel consciente de que el objetivo de vuestra relación consiste en crear una oportunidad, no una obligación; una oportunidad de crecimiento, de auto-expresión plena, de elevar vuestras vidas a su mas alto potencial, de subsanar cualquier falso pensamiento o idea que hayáis tenido de vosotros mismos, y de la unión final con Dios a través de la comunión de vuestras dos almas; si asumes este compromiso, en lugar de los compromisos que has asumido hasta ahora, la relación se habrá iniciado con un buen pié, habrá tenido un muy buen principio.

Sin embargo eso no garantiza el éxito.


Si quieres garantías en la vida, entonces no quieres la vida. Quieres ensayar un guión que ya ha sido escrito.
Por su propia naturaleza, la vida no puede tener garantías; de ser así todo su propósito se vería frustrado.
Está bien, de acuerdo.




Supongamos que he iniciado mi relación con este «muy buen principio». ¿Cómo puede mantenerla?


Sabiendo y entendiendo que vendrán pruebas y momentos difíciles. No trates de evitarlos. Dales la bienvenida. Agradécelos. Considéralos como unos magníficos dones de Dios; oportunidades gloriosas de hacer lo que has venido a hacer en la relación, y en la vida.
En esos momentos, esfuérzate en no ver a tu pareja como el enemigo, como la oposición.
En realidad, procura no ver a nadie, ni a nada, como el enemigo, o como el problema. Cultiva la técnica de contemplar todos los problemas como oportunidades; oportunidades de...
... lo sé, lo sé: «de ser, y decidir, Quien Realmente Eres».
¡Exacto! ¡Veo que lo vas entendiendo!
Sin embargo, todo eso me sugiere una vida bastante aburrida.
Entonces es que tienes la mira muy baja. Ensancha tu horizonte. Aumenta la profundidad de tu visión. Trata de ver más en ti de lo que crees que se puede ver. Trata también de ver más en tu pareja.
Nunca perjudicará en nada a tus relaciones -ni a nadie- el hecho de que veas en los otros más de lo que ellos te muestran, puesto que hay más. Mucho más. Es únicamente su miedo lo que le impide mostrártelo. Si los demás notan que tú ves más en ellos, no temerán mostrarte lo que tú, evidentemente, ya veías.
Las personas tienden a cumplir las expectativas que los demás tenemos acerca de ellas.
Algo parecido. No me gusta usar aquí la palabra «expectativas». Las expectativas arruinan la relación. Digamos que las personas tienden a ver en sí mismas lo que los demás vemos en ellas. Cuanto más grandiosa sea nuestra visión, más grandiosa será su voluntad de manifestar la parte de ellos que nosotros les hemos mostrado.
¿No es así como funcionan todas las relaciones auténticamente dichosas? ¿No forma esto parte del proceso de curación, el proceso por el cual permitimos a las personas «desprenderse» de cualquier falso pensamiento que hayan tenido acerca de si mismas?
¿No es esto acaso lo que Yo estoy haciendo aquí; en este libro, contigo?
Sí.
Pues esa es la obra de Dios. La obra del alma consiste en darse cuenta de quién es ella misma. La obra de Dios consiste en que todos los demás se den cuenta de quiénes son.
Y lo hacemos en la medida en que vemos a los otros como Quienes Son, en la medida en que les recordamos Quiénes Son.
Podéis hacerlo de dos maneras: recordándoles Quiénes Son (lo que resulta muy difícil, puesto que no os creerán), y recordando Quiénes Sois Vosotros (mucho más fácil, puesto que no necesitáis que ellos os crean; basta que lo creáis vosotros); al manifestar esto último constantemente, al final recordáis a los demás Quiénes Son, pues se ven a sí mismos en vosotros.
Muchos Maestros han sido enviados a la Tierra para manifestar la Verdad Eterna. Otros, como Juan el Bautista, han venido en calidad de mensajeros, describiendo la Verdad con vivos colores, hablando de Dios con inconfundible claridad.
Estos mensajeros tan especiales han sido dotados de extraordinaria perspicacia y de un poder muy especial para ver y acoger la Verdad Eterna, además de la capacidad de comunicar conceptos complejos de manera que las masas puedan entenderlos.

viernes, 1 de mayo de 2009

EL AMAOR ES LA BASE DE LA VIDA



Los cambios que nos genera este sentimiento es parte importante de lo que proyectamos, realizamos y de la manera en que nos desenvolvemos en el mundo.
Un factor común que en todas las personas que experimentan plenitud en la vida es el amor, este sentimiento que nos convierte en seres capaces de comprender a quienes nos rodean, luchar con el mismo afán en causas propias como ajenas, buscar el bienestar, hacer de cada una de las actividades que realizamos a lo largo del día, una oportunidad para dar el mejor esfuerzo y sacar de todas las experiencias un aprendizaje que nos genera crecimiento.

La duda acerca de que si el amor, efectivamente nace para todos, es más común de lo que parece, como también lo es el hecho de que cualquier persona tiene acceso a él, simplemente es necesario entender que éste no se reduce solamente al que se da o se recibe de una pareja, sino que se manifiesta en cada una de las actividades que realizamos cotidianamente, en quienes nos rodean y en el hecho de disfrutar UN DÍA

MAS DE VIDA.

¿SE ENCUENTRA EN TODOS LADOS?
Desde que abrimos los ojos a una nueva jornada, se presenta la oportunidad de expresarlo: Darle un beso a su pareja, arropar a los hijos para que duerman 10 minutos más, mirarse uno mismo al espejo y valorar las cualidades exteriores e interiores que se tienen, son motivos con los que se aprenda a demostrar, desde distintas perspectivas, EL AMOR.

Es muy sencillo experimentarlo cuando las personas a quienes les damos esta distinción son importantes para nosotros, pero el nivel de dificultad se eleva cuando alguien nos hizo algo que nos lastimó no nos agrada o en otro sentido, si el trabajo que realizamos no es lo que deseamos. No obstante, algunas alternativas para mirar con otros ojos nuestras circunstancias y poderle dar cabida a este sentimiento son:
- El perdón es la muestra más grande de amor al prójimo y a uno mismo, aunque no es un proceso fácil, vale la pena adentrarse en ese camino.
- Mirar por un momento a través de los ojos de los otros, nos permitirá entender muchas de sus actitudes.
- Aún cuando un empleo no cumpla plenamente con nuestras expectativas, es importante valorar los beneficios que nos aporta no sólo desde el punto de vista económico, además en el sentido de poder sentirnos útiles.
- No dé por hecho que sus seres queridos saben que los ama, aproveche cualquier oportunidad para recodárselos.
- Enseñe a sus hijos la importancia de expresar sus sentimientos, ya que así serán capaces de amar sin limitaciones.

miércoles, 29 de abril de 2009

PREGUNTA A DIOS ¿QUE HARIA EL AMOR?

PREGUNTA A DIOS ¿QUÉ HARÍA EL AMOR?

Y DIOS RESPONDE

Ninguna otra pregunta es importante; ninguna otra pregunta es significativa; ninguna otra pregunta tiene la menor importancia para vuestra alma.
Topamos aquí con un punto de muy delicada interpretación, ya que este principio de la acción basada en el amor ha sido muy mal interpretado, y esta mala interpretación ha dado origen a resentimientos y enfados, lo cual, a su vez, ha hecho que muchos se apartaran del camino.

Durante siglos, os han enseñado que la acción basada en el amor se deriva de la decisión de ser, hacer y tener cualquier cosa que produzca el mayor bien a otro.
Pero deja que te diga algo: la opción más elevada es la que te produce el mayor bien a ti mismo.

Al igual que toda verdad espiritual profunda, esta afirmación se presta inmediatamente a una mala interpretación. El misterio se aclara un poco en el momento en que uno decide cuál es el mayor «bien» que puede hacerse a sí mismo. Y cuando se ha tomado la opción absolutamente más elevada, el misterio desaparece, el círculo se completa, y el mayor bien para uno mismo se convierte en el mayor bien para el otro.

Puede que se necesiten varias vidas para entender esto, e incluso varias más para ponerlo en práctica, ya que esta verdad gira en torno a otra aún mayor: lo que te haces a ti mismo, se lo haces al otro; lo que le haces al otro, te lo haces a Ti mismo.
Y ello, porque tú y el otro sois uno.
Y ello, porque...
... no hay nada más que tú.

Todos los Maestros que han transitado por vuestro planeta lo han enseñado («En verdad, en verdad, os digo que lo que hacéis a uno de mis hermanos más pequeños, me lo hacéis a Mí»). Sin embargo, para la mayoría de las personas se ha quedado simplemente en una gran verdad esotérica con escasa aplicación práctica. En realidad se trata de la verdad «esotérica» con mayor aplicación práctica de todos los tiempos.
En las relaciones con los demás es importante recordar esta verdad; sin ella, dichas relaciones resultarán más difíciles.
Volvamos a las aplicaciones prácticas de este saber, y dejemos, por el momento, su aspecto puramente espiritual y esotérico.

Muy a menudo, con la anterior interpretación, la gente -con buena intención y, en muchos casos, auténtico sentimiento religioso- hacia lo que consideraba que sería lo mejor para la otra persona. Lamentablemente, todo esto hacia que en muchos casos (en la mayoría de los casos) se continuara abusando del otro; que continuaran los malos tratos y las disfunciones en las relaciones.
Finalmente, la persona que trataba de «hacer lo correcto» para con el otro -perdonar en seguida, mostrar compasión, hacer continuamente la vista gorda ante determinados problemas y comportamientos- se convertía en una persona resentida, colérica y desconfiada, incluso ante Dios, pues ¿cómo puede un Dios justo pedir ese sufrimiento, esa tristeza y ese sacrificio interminables, aunque sea en nombre del amor?
La respuesta es que Dios no pide eso. Dios pide únicamente que te incluyas a ti mismo entre aquellos a quienes amas.
Pero Dios aún va más lejos. Dios propone –y aconseja- que te incluyas el primero.

martes, 28 de abril de 2009

¿CUAL ES LA OPCION MAS ELEVADA?

Por supuesto, esto plantea una pregunta: ¿cuál es la opción más elevada?
Se trata de una pregunta sobre la que han girado las filosofías y las teologías del hombre desde el principio de los tiempos. Si la pregunta te interesa realmente, es que estás ya en camino de ser Maestro, ya que lo cierto es que a la mayoría de las personas les interesa otra pregunta totalmente distinta. No cuál es la opción más elevada, sino cuál es la opción más beneficiosa; o bien cómo puedo reducir mis pérdidas al mínimo.

Cuando se vive la vida desde el punto de vista del control de las pérdidas y la optimización de los beneficios, se pierde el auténtico beneficio de la vida. Se pierde la oportunidad. Se pierde la posibilidad. Y ello porque una vida vivida de ese modo es una vida vivida con temor; y esa vida afirma una mentira sobre vosotros.
Puesto que no sois temor, sois amor.

El amor que no necesita protección no puede perderse. Pero nunca lo sabréis por propia experiencia si seguís respondiendo a la segunda pregunta, y no a la primera; ya que sólo una persona que piensa que hay algo que ganar o que perder responde a la segunda pregunta; y sólo una persona que contempla la vida de un modo distinto, que se ve a Sí misma como un ser superior, que entiende que lo importante no es ganar o perder, sino únicamente amar o dejar de amar, sólo esa persona responde a la primera.

Quien responde a la primera pregunta afirma: «yo soy mi cuerpo»; quien responde a la segunda, «yo soy mi alma».
Quién tenga oídos para oír, que oiga; pues te aseguro que, en el momento crítico de toda relación humana, solo hay una pregunta:

lunes, 27 de abril de 2009

LA RELACION COMO UNA HERRAMIENTA DEL ALMA

Si reaccionas del modo en que lo haces, es porque has olvidado esto. Pero eso está bien. Forma parte del proceso de crecimiento; forma parte de la evolución. Es la Obra del Alma la que construyes en la relación con los demás; se trata de un grandioso conocimiento, de un grandioso recuerdo. Hasta que recuerdes eso -y recuerdes también cómo utilizar la relación como una herramienta en la creación de Ti mismo-, debes trabajar en el nivel en el que estás. El nivel del conocimiento, el nivel de la voluntad, el nivel de la remembranza.

Así; hay una serie de cosas que puedes hacer cuando reaccionas con dolor ante lo que la otra persona es, dice o hace. La primera es admitir con franqueza lo que sientes exactamente, tanto a ti mismo como a la otra persona. Muchos de vosotros tenéis miedo de hacer esto, pues pensáis que vais a «quedar mal». En alguna parte, en lo más profundo de vosotros, os dais cuenta de que probablemente es ridículo que «penséis así». Probablemente resulta mezquino; sois «mejores que eso».

Pero no es culpa vuestra: seguís pensando así.
Sólo hay una cosa que puedes hacer al respecto. Debes honrar tus sentimientos, puesto que honrar tus sentimientos significa honrarte a Ti mismo. Y debes amar a tu prójimo como a ti mismo. ¿Cómo puedes aspirar a entender y honrar los sentimientos de otra persona si no puedes honrar los que albergas en tu interior?

La primera pregunta en cualquier proceso de interacción con otra persona es: ¿Quién Soy, y Quién Quiero Ser, en relación con ello?
A menudo no recordáis Quiénes Sois, y no sabéis Quiénes Queréis Ser, hasta que probáis algunos modos de ser. He aquí por qué resulta tan importante honrar vuestros sentimientos más auténticos.

Si vuestro primer sentimiento es negativo, el hecho de tener dicho sentimiento a menudo es suficiente para desecharlo. Es cuando estáis coléricos, estáis molestos, estáis disgustados, estáis furiosos, tenéis el sentimiento de querer «hacer daño», cuando podéis rechazar estos sentimientos primarios en tanto «no forman parte de Quienes Queréis Ser».

El Maestro es aquel que ha vivido las suficientes de tales experiencias como para saber por adelantado cuál es su elección definitiva. No necesita «probar» nada. Ya ha llevado antes esa ropa, y sabe que no le sienta bien; no es «la suya». Y, puesto que la vida de un Maestro está dedicada a la realización constante del Yo tal como uno mismo sabe que es, nunca albergará esos sentimientos «que no le sientan bien».

He aquí por qué los Maestros se muestran imperturbables frente a lo que los demás llamarían calamidades.
Un Maestro bendice la calamidad, pues sabe que a partir de la semilla del desastre (y de toda experiencia) crece el Yo. Y el segundo objetivo de la vida de un Maestro es crecer siempre, ya que, una vez se ha realizado plenamente a Sí mismo, no tiene otra cosa que hacer excepto ser mas que eso.

Es en esta etapa cuando uno pasa de la obra del alma a la obra de Dios, pues eso es lo que me corresponde a Mí.
Supondré, a efectos de nuestro análisis, que de momento estás en la obra del alma. Estás todavía tratando de realizar (de hacer «real») Quien Realmente Eres. La vida (Yo) te dará abundantes oportunidades para crearlo (recuerda que la vida no es un proceso de descubrimiento, sino un proceso de creación).

Puedes crear a Quien Realmente Eres una y otra vez. En realidad, lo estás haciendo; cada día. Sin embargo, actualmente no siempre responderás de la misma manera. Frente a una experiencia externa idéntica, puede que un día decidas ser paciente, amable y cariñoso en relación a ella; y otro día puede que decidas enfadarte, ser desagradable y estar triste.
El Maestro es aquel que siempre responde de la misma manera; y esa manera es siempre la opción mas elevada.

En esto, el Maestro es inmediatamente previsible; por el contrario, el discípulo es totalmente imprevisible. Se puede afirmar si alguien se halla en camino de ser Maestro simplemente observando con qué grado de previsibilidad escoge la opción más elevada en respuesta o como reacción a una determinada situación.

domingo, 26 de abril de 2009

APRENDE A VALORARTE

Debes verte a Ti mismo como estimable para poder ver al otro como tal. Debes verte a Ti mismo como bienaventurado para poder ver al otro como tal. Debes verte primero a Ti mismo como santo para poder reconocer la santidad del otro.

Si colocas el carro delante del caballo -como muchas religiones te piden que hagas-, y reconoces al otro como santo antes de reconocerte a ti mismo como tal, un día te resentirás de ello. Si hay algo que ninguno de vosotros puede tolerar es que alguien sea más santo que uno. Sin embargo, vuestras religiones os enseñan a considerar a los otros más santos que vosotros. Y eso es lo que hacéis, aunque sólo durante algún tiempo: luego los crucificáis.
Habéis crucificado (de una manera u otra) a todos mis Maestros, no sólo a Uno. Y lo habéis hecho no porque fueran más santos que vosotros, sino porque creíais que lo eran.

Todos mis Maestros han traído el mismo mensaje. No «yo soy más santo que tú», sino «tú eres tan santo como yo».
Este es el mensaje que no habéis sido capaces de escuchar; esta es la verdad que no habéis sido capaces de aceptar. Y esta es la razón por la que nunca os enamoráis realmente, auténticamente, de otra persona. Porque nunca os habéis enamorado realmente, auténticamente, de Vosotros mismos.
Así, deja que te diga algo: céntrate ahora y siempre en Ti mismo. Preocúpate de observar lo que tú eres, haces y tienes en un momento dado, y no cómo les va a los demás.

No debes buscar tu salvación en la acción del otro, sino en tu re-acción.
Así lo haré; pero, de alguna manera, eso suena como si no debiéramos preocupamos de lo que los otros nos hacen en la relación con nosotros. Pueden hacer cualquier cosa, y, mientras conservemos nuestro equilibrio, nos mantengamos centrados en Nosotros mismos y todas esas cosas, nada nos afectará. Pero lo que hacen los demás sí nos afecta. A veces, sus actos sí nos hacen daño.

Y cuando el dolor aparece en las relaciones con otra persona es cuando yo no sé qué hacer. Está muy bien decir: «mantente al margen; haz que no te afecte en absoluto», pero eso resulta más fácil de decir que de hacer. A mí me hacen daño las palabras y las acciones de las personas con quienes tengo relaciones.

Llegará el día en que no te lo harán. Y será el día en que realices -y actualices- el auténtico significado de las relaciones con los demás; su auténtica razón.

sábado, 25 de abril de 2009

HOY QUISIERA HACERTE UN REGALO

Hoy tan solo quiero regalarte de nuevo mucha luz
como energía cósmica, símbolo de sabiduría, y
paz, signo de equilibrio , tolerancia y buena voluntad…
sinónimos de amor, salud, de cuerpo, alma y espíritu,
felicidad plena y universal…
prosperidad, en lo ascendente y espiritual…
que puedas verme más allá del horizonte,
riqueza material, y que la puedas compartir .

Hoy tan solo quiero regalarte de nuevo, un amanecer,
como signo de esperanza de un mañana mejor,
luz de luna, para creer que aun te puedes enamorar,
el abrir de una flor, para que veas la magia de tu creador,
un ocaso, que te permita reposar las cosas bellas que
acabas de compartir,
la sonrisa inocente de un niño, sin prejuicio,
en plena libertad ofreciéndote tan solo su amistad.

Hoy tan solo te quiero regalar de nuevo amor divino,
que no distingue el buen o mal humor,
mucha alegría, risas y llanto…pero de felicidad,
que disfrutes los pequeños detalles que hacen
la grandeza de tu hermosa humanidad…
un toque de belleza, en tu interior,
y que no distinga lo superfluo del exterior…
un toque de sentimiento, que es lo que tu alma
desempeña mejor.
Hoy tan solo quiero regalarte unas frases,
símbolos y enseñanzas inequívocos que alguna vez
el Maestro os dejo…
“Paz a los hombres de buena voluntad”
“Lo que de la boca sale, del corazón procede”
“Yo soy el camino y la vida seguidme”

En verdad, no hay tiranía, excepto en tu imaginación.
Puedes llegar a casa cuando quieras. Volveremos a estar juntos cuando quieras. El éxtasis de tu unión conmigo lo conocerás de nuevo. Y también la sensación del viento sobre tu rostro, y el sonido de un grillo bajo cielos diamantinos en una noche de verano.
A la primera señal de un arco iris y al primer grito de un bebé recién nacido. Al último rayo de un ocaso espectacular y a la última respiración de una vida plena de felicidad.
Yo estoy contigo siempre hasta el fin mismo del tiempo. Tu unión conmigo es completa, siempre fue, siempre es, y siempre será.
Tu y Yo somos Uno, tanto hoy como en la Eternidad.

Haz que tus días y tus noches sean reflejos de la más alta idea de tu interior. Permite que tus momentos de Ahora estén plenos de un éxtasis espectacular de Dios hecho manifiesto a través de ti. Hazlo mediante la expresión de tu Amor, eterno e incondicional, por todos aquellos cuyas vidas tocas. Sé una luz en la oscuridad y no la maldigas.
Sé un portador de la luz.
Tú lo eres.
Selo plenamente.

viernes, 24 de abril de 2009

EL CAMINO PARA EL AMOR

Solo cuando estas bien contigo mismo puedes estar bien con los demás. Solo cuando manejas tu soledad, puedes manejar una relación. Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar, y aceptarte para aceptar, ya que nadie da lo que no tiene dentro de sí.
Ninguna relación te dará la paz que tú tienes que crear en tu interior. Ninguna relación te brindará felicidad que tú no construyas. Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando seas capaz de decirle con total convencimiento: 'No te necesito para ser Feliz.'
Sólo podrás amar siendo independiente, hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer. Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unen para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra.
Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas autoestima y la práctica de una libertad responsable, Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía narcisista que solo trae frustraciones.
Por eso, ámate mucho, madura, y el día que puedas decirle al otro: 'Sin ti la paso bien'... ese día estarás en mejores condiciones para vivir en pareja.
Buscamos una pareja muchas veces para escapar de nuestra soledad. No nos sentimos bien estando solos y parece que sin otro ser, nuestra vida no tuviera sentido.
Para sentirnos valiosos, importantes y necesarios nos abrazamos a una relación y si ésta se rompe, nos sentimos morir un poco. ¿Por qué buscamos muletas? ¿Por qué creemos que solo estando en pareja podemos lograr sentirnos felices?
Podemos empezar a trabajar con nuestro interior. Podemos aprovechar nuestra soledad para crecer por dentro. Podemos comenzar de pronto algo que veníamos postergando por falta de tiempo. Podemos darnos cuenta que somos importantes, más allá de nuestra pareja.
Solo estando bien por dentro podemos atraer a nuestra vida personas valiosas. Nuestra autoestima se refleja en nuestras compañías y es por eso que muchas veces nos preguntamos porque estamos al lado de esa persona, por qué nos gobiernan, nos manejan y hacen con nosotros lo que quieren.
Debemos aprender a querernos, a mimarnos, y por sobre todo debemos todos los días agregar una cuota más de amor a nosotros mismos. Para poder amar a otra persona primero tenemos que aprender a amarnos.
Autor desconocido

jueves, 23 de abril de 2009

LAS RELACIONES SON SAGRADAS

Las relaciones son sagradas porque proporcionan la más grandiosa oportunidad en la vida -en realidad, la única oportunidad- de crear y producir la experiencia de tu más elevado concepto de ti mismo. Las relaciones fracasan cuando las consideras la más grandiosa oportunidad de crear y producir la experiencia de tu más elevado concepto de otro.

Si dejas que, en una relación con otra persona, cada uno se preocupe de Sí mismo: de lo que Uno mismo es, hace y tiene; de lo que Uno mismo quiere, pide, obtiene; de lo que Uno mismo busca, crea, experimenta... todas las relaciones servirán magníficamente a este propósito, y a quienes participen en ellas.
Deja que, en la relación con otra persona, cada uno se preocupe, no del otro, sino solo y únicamente de sí mismo.

Parece una enseñanza extraña, ya que os han dicho que en la forma más elevada de relación uno se preocupa únicamente del otro. Pero yo te digo esto: es el hecho de centrarte en el otro -de obsesionarte con el otro- lo que hace que las relaciones fracasen.
¿Qué es el otro? ¿Qué hace? ¿Qué tiene? ¿Qué dice, quiere o pide? ¿Qué piensa, espera o planea?

El Maestro entiende que no importa lo que el otro sea, haga, tenga, diga, quiera o pida. No importa lo que el otro piense, espere o planee. Sólo importa lo que tú hagas en relación con ello.
La persona que más ama es la persona que está más centrada en Sí misma.
Esa es una enseñanza radical...

No si la observas con atención. Si no te amas a ti mismo, no puedes amar a otro. Mucha gente comete el error de tratar de amarse a Sí mismo a través de amar a otro. Por supuesto, no se dan cuenta de que lo hacen. No se trata de un esfuerzo consciente, sino de algo que se da en la mente, a un nivel muy profundo, en lo que llamáis el subconsciente. Piensan: «Si puedo amar a otros, ellos me amarán a mi

Entonces seré alguien digno de ser amado, y, por lo tanto, Yo me amaré a mí mismo».
El reverso de esto es que muchas personas se odian a si mismas porque piensan que no hay nadie que les quiera. Se trata de una enfermedad; es el verdadero «mal de amores», pues lo cierto es que sí hay otras personas que les quieren, pero no importa. No importa cuánta gente manifieste su amor hacia ellos; nunca es suficiente.
En primer lugar, no creen en ti. Piensan que tratas de manipularles, que tratas de sacar algo de ellos. (¿Cómo podrías quererles por lo que realmente son? No. Debe de haber un error. ¡Seguro que quieres algo! Entonces ¿qué eslo que quieres?)

Se cruzan de brazos, tratando de comprender cómo alguien puede realmente quererles. Así; no te creen, y emprenden una campaña para hacer que se lo demuestres. Tienes que demostrarles que les quieres. Y, para hacerlo, pueden pedirte que empieces a cambiar tu conducta.

En segundo lugar, si finalmente aceptan que pueden creer que les quieres, inmediatamente empiezan a preocuparse acerca de cuánto tiempo lograrán mantener tu amor. Así; con el fin de conservarlo, empiezan a cambiar su conducta.
De este modo, dos personas se pierden a si mismas -literalmente- en la relación. Inician la relación esperando encontrarse a sí mismas, y, en lugar de ello, se pierden a sí mismas.

Esta pérdida de Uno mismo en una relación es lo que provoca la mayor parte de la amargura en estas parejas.
Dos personas se unen para compartir su vida, esperando que el todo será más que la suma de las partes, y se encuentran con que es menos. Se sienten menos que cuando estaban solos. Menos capaces, menos hábiles, menos apasionantes, menos atractivos, menos alegres, menos contentos...
Y ello es así porque son menos. Han renunciado a la mayor parte de lo que son con el fin de tener -y conservar- la relación.

Las relaciones nunca han tenido por qué ser así: Pero así es como las han experimentado la mayoría de las personas que conoces.
¿Por qué? ¿Por qué?
Porque la gente ha perdido el contacto (si es que alguna vez lo tuvo) con el propósito de las relaciones.

Cuando has dejado de ver a los otros como almas sagradas en un viaje sagrado, no puedes ver el propósito, la razón, que se oculta tras toda relación.
El alma ha venido al cuerpo, y el cuerpo ha venido a la vida, con el propósito de evolucionar. Estáis en evolución; estáis en devenir. Y utilizáis vuestras relaciones con cualquier cosa para decidir aquello que queréis devenir.
Esa es la tarea que habéis venido a realizar aquí. Esa es la alegría de crearse a Sí mismo. O de conocerse a Sí mismo. O de llegar a ser, conscientemente, lo que uno quiere ser. Eso es lo que significa ser consciente de Uno mismo.
Habéis traído a vuestro Yo al mundo relativo para poder disponer de las herramientas con las que conocer y experimentar Quienes Realmente Sois. Y sois quienes os creáis en relación con todo lo demás.

Vuestras relaciones personales constituyen el elemento más importante en este proceso. Por lo tanto, vuestras relaciones personales son «tierra santa». Prácticamente no tienen nada que ver con el otro, pero, puesto que implican a otro, tienen todo que ver con el otro.

miércoles, 22 de abril de 2009

¿CUANDO APRENDERE LO SUFICIENTE DE LAS RELACIONES...

¿Cuándo aprenderé lo suficiente sobre las relaciones como para que las mías vayan sobre ruedas? ¿Hay alguna manera de ser feliz en las relaciones? ¿Acaso deben suponer constantemente una prueba?

No tienes nada que aprender sobre las relaciones. Únicamente has de manifestar lo que ya sabes.
Hay una manera de ser feliz en las relaciones y: consiste en utilizarlas para el fin que les es propio, y no para el que tu les has designado.
Las relaciones son una prueba constante; constantemente invitan a crear, expresar y experimentar las más elevadas facetas de ti mismo, las mayores visiones de ti mismo, las más magníficas versiones de ti mismo. En ninguna otra parte puedes realizar esto de un modo más inmediato, efectivo e inmaculado que en las relaciones. En realidad, si no fuera por las relaciones no podrías realizarlo en absoluto.

Sólo a través de tus relaciones con otras personas, lugares y acontecimientos puedes existir (como una cantidad cognoscible, como algo identificable) en el universo. Recuérdalo: en ausencia de algo distinto, tú no eres. Eres únicamente lo que eres en relación a otra cosa que no es. Así es en el mundo de lo relativo, a diferencia del mundo de lo absoluto, en el que Yo habito.
Cuando entiendes esto con claridad, cuando lo comprendes en profundidad, entonces bendices intuitivamente todas y cada una de tus experiencias, todo encuentro humano, y especialmente las relaciones personales humanas, pues las ves como algo constructivo en su más alto sentido. Ves que pueden utilizarse, que deben utilizarse, que se utilizan (lo quieras o no), para construir Quien Realmente Eres.

Esta construcción puede ser una magnífica creación de tu propio designio consciente, o una estricta configuración de los acontecimientos. Puedes elegir ser una persona que sea producto simplemente de lo que haya acontecido, o de lo que hayas elegido ser y hacer en función de lo que haya acontecido. Es en esta última forma en la que la creación del Yo se hace consciente. Es en la segunda experiencia en la que el Yo se realiza.
Bendice, por tanto, toda relación, y considera cada una de ellas como especial y constitutiva de

Quien Realmente Eres y ahora eliges ser.
Ahora bien, tu pregunta alude a las relaciones humanas individuales de tipo romántico, cosa que entiendo. De modo que permíteme referirme, específicamente y por extenso, a las relaciones amorosas humanas, ¡ese asunto que sigue dándote tantas preocupaciones!
Cuando las relaciones amorosas humanas fracasan (en realidad, las relaciones nunca fracasan, excepto en el sentido estrictamente humano de que no producen el resultado que quieres), es porque se habían iniciado por una razón equivocada.(Por supuesto, «equivocado» es un término relativo, que significa algo opuesto a lo que es «correcto», sea lo que sea. Resultaría más exacto, en vuestro lenguaje, decir «las relaciones fracasan -cambian- más a menudo cuando se han iniciado por razones no totalmente beneficiosas o que conduzcan a su supervivencia».)

La mayoría de la gente inicia las relaciones con las miras puestas en lo que puede sacar de ellas, en lugar de lo que puede aportar a ellas.
El objetivo de una relación es decidir qué parte de ti mismo quisieras ver «descubierta»; no que parte de la otra persona puedes capturar y conservar.
Sólo puede haber un objetivo para las relaciones, y para toda la vida: ser y decidir Quien Realmente Sois.

Resulta muy romántico decir que tú no eras «nada» hasta que llegó esa otra persona tan especial; pero no es cierto. Y, lo que es peor, supone una increíble presión sobre esa persona, forzándole a ser toda una serie de cosas que no es.
Al no querer «desengañarte», trata con gran esfuerzo de ser y hacer esas cosas, hasta que ya no puede más. Ya no puede completar el retrato que te has forjado de él o ella. Ya no puede desempeñar el papel que se le ha asignado. Surge el resentimiento. Y después la cólera.
Finalmente, para salvarse a sí misma (y la relación), esa otra persona especial empieza a recuperar su auténtico yo, actuando más de acuerdo con Quien Realmente Es. Y en ese momento es cuando dices que «realmente, ha cambiado».

Resulta muy romántico decir que, ahora que esa otra persona especial ha entrado en tu vida, te sientes completo. Pero el objetivo de la relación no es tener a otra persona que te complete, sino tener a otra persona con la que compartir tu completitud.
He aquí la paradoja de todas las relaciones humanas: no necesitáis a una determinada persona para experimentar plenamente Quiénes Sois, y... sin un otro, no sois nada.
Aquí radica a la vez el misterio y el prodigio, la frustración y la alegría de la experiencia humana. Requiere un conocimiento profundo y una total voluntad vivir en esta paradoja de un modo que tenga sentido. Y observo que muy pocas personas lo hacen.
La mayoría de vosotros intentáis vuestras relaciones en los primeros años de madurez, con esperanza, plenos de energía sexual, el corazón abierto de par en par y el alma alegre e ilusionada.

En algún momento entre los cuarenta y los sesenta años (y para la mayoría, más pronto que tarde), renunciáis a vuestro más magnífico sueño, abandonáis vuestra más alta esperanza, y os conformáis con vuestras menores expectativas; o con nada en absoluto.El problema es sumamente básico, sumamente sencillo; y, sin embargo, trágicamente mal interpretado: vuestro más magnífico sueño, vuestra más alta idea y vuestra más acariciada esperanza se había referido a vuestro amado otro, en lugar de a vuestro amado Yo. La prueba de vuestras relaciones se había referido al hecho de hasta qué punto el otro se ajustaba a vuestras ideas CONTINUA, TOMADO DE LA PAG 47 CONVERSACIONES CON DIOS