viernes, 17 de abril de 2009

¿PORQUE LA DESIGUALDAD, OPULENCIA, POBREZA, MUERTE, GUERRA Y HAMBRUNA?


Estoy de acuerdo que hay mucha inequidad, pero eso no es porque DIOS lo haya hecho, o la haya permitodo y lo consienta. Aqui es importante entender que Dios nos creo con un libre albedrío total, del cual nosotros somos responsables de todo lo que hacemos y las consecuencias que nos puede acarrear tales actos.

En una libertad total, Dios no te juzga, ni te custiona ni te limita. Entonces el hombre es el que ha hecho las estructuras, geopoliticas, religiosas, sociales a la conveniencia del que esta en el poder. Si es cierto que hay un centenar de ricos archimillonarios, y hay millones de pobres, pero DIOS no hizo las reglas del juego, ni acomodo las fichas para que favoreciera a algun grupo.

Dios te da la libertad y nosotros los hombres vivimos y aceptamos lo que quermos vivir, ya que nnuestros actos son el reflejo de lo que pensamos.
Entonces bajo este pensmiento, el hombre es el único responsable de la destrucción del medio, de la desigualdad en todos los hámbitos.
Espero explicarme, en donde son dos cosas distintas de las que hablamos, el mundo del hombre que es relativo y el mundo de DIOS que es absoluto.

Anexo un fragmento del libro CONVERSACIONES CON DIOS 2

-Regresemos a la espiritualidad. Olvidemos la religión.

Esta afirmación va a defraudar a mucha gente.

La gente reaccionará ante este libro con ira... a menos que no.

¿Por qué dices olvidar la religión?

Porque no es buena para ti. Entiende que para que tenga éxito la religión organizada, tiene que hacer que la gente crea que la necesita. Para que las personas pongan su fe en algo, deben primeramente perder su fe en sí mismas. Por esta razón, la primera tarea de la religión organizada es hacer que pierdas la fe en ti mismo.

La segunda tarea es hacer que veas que ella tiene las respuestas que tú no tienes. Y la tercera y más importante es inducirte a aceptar sus respuestas sin cuestionarlas.
Si las cuestionas, ¡empiezas a pensar! Y si piensas, ¡empiezas a regresar a la Fuente Interna! La religión no puede permitir que tú hagas eso, porque es probable que encuentres una respuesta diferente de la que se ha tejido. Por eso la religión debe hacerte dudar de tu Yo y de tu capacidad de pensar directamente.

El problema de la religión es que con mucha frecuencia toma caminos sinuosos, porque si no puedes aceptar sin duda alguna tus propios pensamientos, ¿cómo no vas a dudar de las ideas nuevas sobre Dios que la religión proporciona?
Muy pronto dudarás inclusive de Mi existencia, de la cual, irónicamente, nunca dudaste antes. Cuando vivías conforme a tu saber intuitivo, tal vez no me imaginaste, a pesar de que, definitivamente, tú sabías que yo estaba ahí.

Es la propia religión la que creo a los agnósticos.
Cualquier pensador de mente clara que vea lo que ha hecho la religión debe suponer que la religión no tiene Dios, porque es precisamente ella la que ha llenado los corazones de los hombres con el temor hacia Dios, cuando hubo un tiempo en que el hombre amó Lo Que Es en todo su esplendor.

Es la religión la que ordenó al hombre inclinarse ante Dios, cuando en otro tiempo el hombre se alzó alegremente hacia Dios.

Es la religión la que recargó al hombre con preocupaciones sobre la ira de Dios, cuando hubo un tiempo en que el hombre buscó a Dios par que aligerara su carga.
Es la religión la que enseño al hombre a avergonzarse de su cuerpo y de sus funciones más naturales, cuando hubo un tiempo en que el hombre celebró tales funciones ¡como los dones más grandes de la vida!

Es la religión la que te enseño que debes tener un intermediario para llegar a Dios, cuando hubo un tiempo en que pensaste que alcanzabas a Dios por el simple hecho de vivir con bondad y verdad.
Y es la religión la que ordenó a los humanos adorar a Dios, cuando hubo un tiempo en que los humanos adoraban a Dios, ¡porque era imposible no adorarlo!

Por donde quiera que la religión haya ido ha creado desunión, la cual es lo opuesto de Dios.
La religión separó al hombre de Dios, al hombre del hombre, al hombre de la mujer - algunas religiones afirman incluso que el hombre es superior a la mujer, y aún claman que Dios está muy por encima del hombre, con lo cual tienden el escenario para la más grande parodia jamás impuesta a la raza humana.

Yo te digo: Dios no está por encima del hombre, y el hombre tampoco respecto de la mujer; ese no es el "orden natural de las cosas", pero es la forma en que todo el que tiene poder (muy en particular, los hombres) quiso que así fuera al formar las religiones de culto al hombre, las cuales retiraron sistemáticamente la mitad de las versiones finales de las "sagradas escrituras" y deformaron el resto para que cupiera en el modelo varonil del mundo.
La religión insiste todavía en que las mujeres son seres menores, algo así como ciudadanos espirituales de segunda, no idóneas para enseñar la Palabra de Dios, para predicar la Palabra de Dios o para ser ministras del pueblo.
Como niños, siguen arguyendo sobre que género dispuse que fuesen Mis sacerdotes.
Y yo te digo: Todos ustedes son sacerdotes. Cada uno de ustedes.
No hay persona o clase de personas más "conveniente" para hacer mi trabajo.
Pero sucede que un buen número de sus hombres se parecen a sus naciones. Tienen hambre de poder. No les gusta compartir el poder, sólo ejercerlo. Y construyeron un Dios de la misma especie. Un Dios hambriento de poder. Un Dios que no quiere compartir el poder, sino sólo ejercerlo. Empero, yo te digo: El don mayor de Dios es compartir el poder de Dios.
Yo te haría ser como Yo.

¡Pero no podemos ser como Tú! ¡Sería blasfemia!

Blasfemia es que hayas enseñado tales cosas. Yo te digo: Fuiste hecho a imagen y semejanza de Dios, ese es el destino que viniste a cumplir.
No viniste a codiciar y a luchar y a "no llegar nunca". Ni tampoco te envié a una misión imposible.
Cree en la bondad de Dios, y cree en la bondad de la creación de Dios, concretamente en tu Yo sagrado.

Anteriormente en este libro dijiste algo que me intrigó. Me gustaría volver al tema al acercarnos al fin de este volumen. Dijiste. "El poder absoluto no pide nada". ¿Es esta la naturaleza de Dios?

Ya entendiste.
He dicho: "Dios es todo, y Dios se convierte en todo. No hay nada que no sea Dios, y todo lo que Dios experimenta de Sí mismo, Dios lo experimenta en, cómo y a través de ti". En mi forma más pura, yo soy lo Absoluto. Yo soy Absolutamente Todo, y, por consiguiente, no necesito, no quiero, ni pido absolutamente nada.

A partir de esta forma absolutamente pura, yo soy lo que tú hiciste de Mí. Es como si fueras a ver finalmente a Dios y dijeras: "Bien, ¿ésta es mi obra?" Sin embargo, no importa lo que hayas hecho de Mí, no puedo olvidar, y siempre regresaré a Mi Forma Más Pura. Todo lo demás es una ficción, es algo que estás creando.
Hay algunos que hacen de Mí un Dios celoso; pero, ¿cómo podría ser celoso quien tiene y es Todo?

También hay quienes hacen de Mí un Dios irascible; pero, ¿qué podría volverme irascible si no puedo ser lastimado o dañado en modo alguno?
Otros me hacen vengativo; pero, ¿contra quién podría tomar venganza, si todo lo que existe Soy Yo?

¿Y porqué me castigaría yo mismo simplemente por crear? O, si debes pensar en nosotros como separados, ¿por qué te crearía, te daría poder para crear, libertad para elegir crear lo que quisieras experimentar, y luego te castigaría para siempre por haber hecho la elección "equivocada"?
Yo te digo: no haré nada semejante, y en esta verdad descansa tu libertad de la tiranía de Dios. En verdad, no hay tiranía, excepto en tu imaginación.
Puedes llegar a casa cuando quieras. Volveremos a estar juntos cuando quieras. El éxtasis de tu unión conmigo lo conocerás de nuevo. Y también la sensación del viento sobre tu rostro, y el sonido de un grillo bajo cielos diamantinos en una noche de verano.

A la primera señal de un arco iris y al primer grito de un bebé recién nacido. Al último rayo de un ocaso espectacular y a la última respiración de una vida espectacular.

Yo estoy contigo siempre hasta el fin mismo del tiempo. Tu unión conmigo es completa, siempre fue, siempre es, y siempre será.

Tu y Yo somos Uno, tanto hoy como en la Eternidad.
Haz que tus días y tus noches sean reflejos de la más alta idea de tu interior. Permite que tus momentos de Ahora estén plenos de un éxtasis espectacular de Dios hecho manifiesto a través de ti. Hazlo mediante la expresión de tu Amor, eterno e incondicional, por todos aquellos cuyas vidas tocas. Sé una luz en la oscuridad y no la maldigas.
Sé un portador de la luz.
Tú lo eres.
Selo plenamente.

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